Recientemente el Consejo de Estado de Colombia, decidió invertir la carga de la prueba en contra de los profesionales e instituciones de salud. El impacto del fallo del alto tribunal implicaría en el futuro que cuando un paciente presente una infección intra-hospitalaria se presume la culpabilidad del centro de atención hasta tanto se demuestre lo contrario o se demuestre haber hecho lo necesario para evitarlo.
Esto no tendría mayor importancia a no ser que se tenga en cuenta que la ocurrencia de este tipo de infecciones es altamente probable y esperable en cualquier estancia hospitalaria, siendo aún mayor la probabilidad de ocurrencia en algunos pacientes de acuerdo con la interacción de múltiples factores.
Los médicos desde antiguo luchan contra la enfermedad y las infecciones, aveces ganan, pero en ocasiones pierden; esto es algo que no ha cambiado a pesar de los avances médicos.
Es claro, para la comunidad médica, que mientras se curan las infecciones en los hospitales; se producen bacterias "nosocomiales" más resistentes, como consecuencia del proceso de atención médica, siendo la respuesta adaptativa de la evolución de los agentes biológicos.
Por otra parte, las infecciones no se presentan necesariamente por que exista una bacteria en el medio, las personas vivimos en un equilibrio ecológico con nuestro micro ambiente, siendo huéspedes de millones de bacterias, algunas de las cuales pueden mutar en patógenas o actuar como oportunistas cuando el sistema inmunológico del individuo se ve afectado.
Esto quiere decir que la existencia de una bacteria no implica que deba haber infección.
Es claro que pueden existir fallas en las acciones para controlar la difusión de las infecciones en los hospitales y clínicas, pero no existe un centro de salud donde no se presenten estas fallas, dado que el control de las infecciones es dinámico y requiere la constante rotación y adaptación de las estrategias.
Así las cosas, prohibir las infecciones por medio de un fallo es como prohibir al gobierno que exista guerrilla, que hayan atentados terroristas o prohibir a la selección de fútbol que pierda partidos de fútbol; es una medida regresionista, es volver al año 1753 antes de Cristo cuando el código de HAMMURABI sancionaba al medico por resultados insatisfactorios con sanciones como la pérdida de sus manos.
¿Será que debemos hacer un consentimiento informado para ingresar a los centros de salud que rece: "Este es un lugar potencialmente infectado por bacterias de alta peligrosidad como consecuencia del cumplimiento de nuestra misión sanitaria, lo que sucede a pesar de nuestros esfuerzos para controlar la situación; al ingresar por estas puertas usted asume conscientemente el riesgo y exime a la institución de cualquier responsabilidad, siempre que la institución tome las medidas de control sanitario actualmente disponibles"?
Pese a lo absurdo de la situación, lo más preocupante es que las fallas en el sistema sanitario se deben SIN LUGAR A DUDAS, a la mala gestión del Estado.
Un ejemplo de ello es el hecho de que en la Cámara de representantes se requirieron 14 Representantes para hacer la ponencia de la reforma en salud, reforma adelantada en pocos meses por un ministro que no hacia parte del sector sanitario, neófito para la complejidad del sistema sanitario que modifica todo un sistema sanitario para tapar la incompetencia del Estado en hacer los ajustes que requería la salud.
Esta improvisación y toma de decisiones con falta de un estudio serio y profundo de la problemática, de la dinámica de los hechos y de las implicaciones de las decisiones es precisamente lo que ha generado la crisis sanitaria actual.
Así cómo el Consejo de Estado crea unas falsas expectativas en la población, el Estado con todos sus actores han venido a lo largo del tiempo malinterpretado el sistema sanitario, manejándolo mal, creando falsas expectativas y des estructurando su coherencia hasta llevarlo a una crisis cuya causa no se encuentra en la estructura del sistema sino en su mal direccionamiento.