“Si no nos apoyan, no pasa nada... nos volvemos a casa y listo” Javier Milei
Economía | 27/04/2026

“Si no nos apoyan, no pasa nada... nos volvemos a casa y listo” — Javier Milei


La frase, pronunciada esta semana por el presidente, encierra una verdad incómoda.

Para quienes gobiernan —su entorno cercano, funcionarios y sectores privilegiados— es posible que, efectivamente, “no pase nada”. Su posición económica y sus redes de poder funcionan como amortiguadores.

Pero para la sociedad que administran, las consecuencias no son neutras.


Dos varas, dos realidades

Mientras ciertos sectores del poder consolidan o incrementan su patrimonio, una parte significativa de la población enfrenta deterioro en sus condiciones materiales.

Algunos casos bajo investigación pública han puesto en discusión la relación entre ingresos declarados y niveles de gasto o adquisición de bienes. Aunque corresponde a la justicia determinar responsabilidades, la percepción social de desigualdad se profundiza.


No es solo economía. Es ética pública

El debate no se limita a la “justicia social”, concepto que el propio gobierno ha cuestionado, sino a un problema más básico: la ética en el ejercicio del poder.

Cuando el acceso a recursos públicos —como créditos o beneficios— no parece alinearse con criterios de equidad o necesidad, se erosiona la legitimidad institucional.


Mientras tanto, la gente

Diversos análisis sobre consumo y empleo señalan tendencias preocupantes:

* Estancamiento del empleo formal en comparación con años anteriores.

* Reducción del ingreso disponible en los hogares.

* Caída en la actividad económica interna.

Más allá de las interpretaciones, estos indicadores reflejan una percepción extendida: la vida cotidiana se ha vuelto más difícil para amplios sectores.


El problema de los números

El discurso oficial ha destacado logros como el superávit fiscal o la desaceleración inflacionaria.

Sin embargo, la forma en que se comunican ciertos datos —como proyecciones anualizadas o comparaciones extremas— ha generado debate sobre su interpretación y su impacto en la percepción pública.


En conclusión

La frase inicial cobra otro sentido:

Para quienes tienen margen económico y redes de protección, “volver a casa” puede no implicar grandes pérdidas.

Para muchos otros, en cambio, significa enfrentarse a menos oportunidades, menor ingreso y mayor incertidumbre.

Y ahí es donde la política deja de ser discurso… y se vuelve experiencia cotidiana.



Edición Yedith Cazarin Escritora

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