Basado en
el organismo Autocontrol (España) y en la lectura “Por una Ética del Consumo
Responsable” de Emilio Martínez Navarro
Al analizar y
estudiar los efectos de la publicidad necesariamente tenemos que relacionarlo
con los fenómenos sociales y culturales sin olvidarnos que el estudio de la publicidad,
la comunicación y los medios están íntimamente ligados y relacionados con las
ciencias sociales, siendo así uno de los fenómenos más importantes del consumo.
El
comportamiento del mercado ha modificado la forma en la que los medios se
desarrollan, ofreciendo una oferta mucho mayor de canales de comunicación
mediante los cuales se pueden transmitir mensajes a la audiencia en canales
directos e incluso más personalizados que antes. Esta sobre producción de
mensajes que se adaptan a la temporalidad de una marca o de un ciclo de vida de
un producto, presiona a los creadores de contenido a formular campañas cada vez
más agresivas que consigan atraer la atención de la audiencia e inducirlo a la
compra a la vez que se busca crear lealtad y mejorar el posicionamiento. Muchas
veces esto no se logra tan fácilmente porque el mercado está saturado de
mensajes similares, es aquí donde el riesgo de generar información éticamente
comprometida es mayor. Como consecuencia de esto, muchas empresas están en
riesgo de cometer actos éticamente erróneos y prometer beneficios que los
productos no son capaces de cumplir.
Es
importante generar mensajes que sean éticamente correctos por lo delicado que
puede ser el generar información incompleta o modificada para crear una imagen
diferente en los productos que se comercializan. Además el consumidor está cada
vez más informado y por lo tanto reclama sus derechos y es capaz de reclamar si
un producto no le cumple la promesa básica que expone. Si se exaltan atributos
inexistentes, o se omite información importante por no ser compatible con la
estrategia de mercadeo, se está incurriendo en una falta que engaña
directamente a la audiencia y pone en riesgo la credibilidad de la marca, lo
cual es un riesgo muy alto si se trata de ganar una pequeña participación de
mercado y que en caso de no salir bien, las consecuencias para la empresa
pueden ser desastrosas.
Un
ejemplo de esto, es la industria farmacéutica que ha desarrollado mecanismos de
control mucho más estrictos que no permite publicar información que no esté
soportada científicamente. El resto de las industrias no tienen esta regulación
y es donde es necesaria la participación de organismos como Autocontrol para
poder mejorar el entorno mediático.
Existen vínculos con las empresas quienes se
han preocupado por generar mejor contenido.
Entendiendo el
consumo podemos entender la publicidad y
su evolución en la sociedad, sin embargo,
como nos dice el artículo “Por una Ética del Consumo Responsable” de Emilio
Martínez Navarro,
Educar en el
consumo responsable y solidario de ser la clave de un futuro personal y
colectivo mucho más equitativo y sostenible, pero sólo podremos hacerlo si
previamente diseñamos con claridad una ética del consumo que exponga los
conceptos básicos y las orientaciones que puedan ayudarnos en esta labor (Navarro).
En un mundo donde todos los productos tienden a ser
excelentes y muy similares, las empresas actualmente tienen que poner en primer plano
su responsabilidad social ya que los consumidores también están enfocados en aquellas
empresas y marcas que se identifiquen con sus valores éticos. Es así como la
relación entre la ética y los medios de comunicación implica una problemática
novedosa y cada vez más rica y compleja.La
normativa ética debe estar presente en el proceso de comunicación debiendo
basarse en valores éticos, lo cual hará rentable y permitirá la que los objetivos tanto de la empresa o medio
de comunicación y los valores y principios en la sociedad que vivimos sean
conservados y llevados a cabo en cada momento de la comunicación.
Como podemos ver el los reglamentos que regular la radio, la TV y cinematografía
ya sea en México o en otro país (adaptado a usos y costumbres de cada país y región), los
medios de comunicación tienden a orientar a la comunidad en forma veraz y
oportuna, dentro del respeto a la vida privada y a la moral, sin afectar los derechos
de terceros, ni perturbar el orden y la paz pública. Es por eso que las personas que intervienen en el quehacer
publicitario deben indudablemente respetar
los valores morales y sociales de la comunidad, entendiendo por éstos al
cuerpo de obligaciones entre los individuos y la sociedad en el mismo lugar,
tiempo y espacio.
Viviendo
en una época de sociedades de consumo es cada vez más imperativo que el consumidor esté mejor
preparado para analizar el mensaje publicitario, los medios de comunicación y
las marcas, quienes a su vez están también cada vez más consientes sobre
técnicas de persuasión, llegando incluso a los intentos de publicidad
subliminal, engañosa y en ocasiones
falsa. Es por eso que es importante analizar la relación y sobretodo el impacto
que tienen los medios, los mensajes, las
imágenes y las historias que se cuentan con el fin de persuadir a los consumidores, balanceado con el fin comercial y publicitario que se tiene.
En
el caso de España, existe una organización sin fines de lucro que regula los
mensajes publicitarios. Autocontrol (Asociación para la Autorregulación de la
Comunicación Comercial) está compuesto por los principales organismos de
publicidad, agencias, anunciantes, asociaciones, medios, entre otros.
El
objetivo de dicha asociación es verificar que se cumplan los códigos de ética
en la publicidad para el beneficio de consumidores, competidores y el mismo mercado.
Autocontrol,
tiene una estructura donde analiza el material publicitario antes de su
lanzamiento en coordinación con las empresas que generan el contenido. De esta
manera se puede garantizar el cumplimiento de los códigos de ética, generando
un contenido más sólido con la sociedad desde la gestación de las campañas.
Esta
organización permite hacer modificaciones de los anuncios publicitarios antes
de que se encuentren expuestos en medios, lo cual representa un beneficio
económico al ahorrarse posibles multas e incluso demandas de consumidores
insatisfechos.
A
pesar de los cambios presentados en los medios de comunicación y la reciente
apertura a ellos, es importante que las empresas no pierdan de vista cuestiones
éticas importantes para lograr mantener e incluso mejorar la imagen de marca,
lo cual conlleva a mejorar el posicionamiento de la empresa o producto,
aumentar la lealtad del consumidor y por lo tanto la rentabilidad y utilidades
obtenidas. No es necesario caer en prácticas antiéticas para obtener los
resultados esperados.
Javier Zepeda.
Lourdes Mora.
Loredana Rodríguez.
Regina González Pacheco.
Ana Laura Beltrán.