No hay forma de pararlas. Hacen lo que quieren: cambian, se transforman, ironizan e incluso desaparecen. Dicen que nos lo merecemos y que es la única forma de hacernos reaccionar.
Esto es una revolución: La Revolución de las Palabras.
Las palabras “conformismo”, “inanición”, “pasividad” se han hecho muy grandes. No intentes escribirlas en un tamaño 12, lo normal. Ellas se agrandarán a un mínimo de 24…
”Desesperanza” se ha convertido en una palabra, ya, de 36.
Por el contrario, si intentas utilizar palabras como: “lógica”, “eficacia” o “colaboración”, verás cómo estás aparecen en tu pantalla unos segundos y después, desaparecen. Dejan de existir…
Lo que más aterra es ver las enormes, gigantes y deformes palabras:
“corrupción”, “incompetencia”, “manipulación”.
Son tan grandes que amenazan con ocupar todo el campo de la terminología política. No dejan espacio a “ciudadano”, “opinión”, “democracia”…
Hay palabras a las que se intenta ahogar pero, como en cualquier Revolución que se precie, se han organizado en un Comando de Resistencia que intenta sobrevivir. La líder, oculta en un piso franco de palabras, es “Acción”. De momento, si se escribe, aparece en negrita …
Estad atentos. Habrá que reaccionar.