Dentro del
entorno político costarricense nos encontramos actualmente con varios
candidatos y precandidatos de oposición, que trabajan en lograr ganar las
próximas elecciones presidenciales.
Esperan con inquietud y con razón ganarle a liberación Nacional que
actualmente está en el poder. Como los partidos están muy fraccionados y no
tienen los seguidores que necesitan para lograr el triunfo final, lógicamente
buscan, en otros partidos políticos, atraer seguidores que los catapulten a
obtener la Presidencia de la República.
Como las
anteriores estrategias son difíciles de lograr, por tratarse de Partidos
Políticos muy diferentes en cuanto a su pensamiento, dirección e ideología se
trata; entonces estos líderes políticos hacen alianzas entre ellos, no entre
los Partidos Políticos; esto con el fin único de ganarle a su contrincante político.
Para que se
entienda bien qué quiere decir una alianza; les copio su definición: “Una alianza es un acuerdo o pacto entre dos o más
personas, hecha a fin de avanzar objetivos comunes y asegurar intereses en
común.” Hasta ahí todos entendemos. Lo que los votantes no
entienden, es cómo y para qué hacer una alianza sin consultar a sus propios
partidarios y asambleístas; pues si estamos en un determinado Partido Político,
es para seguir su filosofía, ideología y determinado proyecto político, por lo que se
convierten esas alianzas entre dos o más personajes en algo así como una “alianza de dictadores”, que lo que pretenden es llegar a ganar por
ganar, sin que les importe otra cosa.
El anterior
razonamiento, que he descrito, lo hago con la sola inquietud de ver si algunos
de los Precandidatos o Candidatos se bajan de esa nube de poder enfermizo que
los ciega absolutamente y los hace caer en lo que creen que saben los
ciudadanos sin habérselos preguntado, pues el electorado cada día es más culto
e informado y está cansado de oír solamente discursos que desacreditan al
contrincante. Cuando las cosas se hacen mal, mal terminan; por lo que
recomiendo en la oposición, fijarse en lo nuevos y jóvenes líderes que salen de
Partidos Políticos nuevos y sin estar contaminados de cuestionamientos o
acusados en el Ministerio Público por irregularidades en el manejo de sus
finanzas y otras cosas más.
Definitivamente,
deben surgir otros jóvenes líderes políticos que traigan credibilidad a la
arena política, que sean consecuentes con sus ideologías liberales y que estén
comprometidos en buscar la solución correcta para modernizar el Estado
costarricense, reduciéndolo, haciéndolo más eficiente y proactivo y que venga a
fortalecer la democracia y la libertad en Costa Rica.