La Haya: Algo más que una forma
verbal
Originalmente, esta columna iba a
titularse “Por qué vamos a perder en La Haya” pero no logré encontrar una palabra que remplazara
ese “vamos”, esa forma verbal que nos contiene a todos, chilenos y chilenas.
Claro dirá usted, es el argumento de moda instalado allí a raíz de la reciente discusión
en el Senado de la repùblika de la ley de pesca, en el cual debemos reconocer
que el poder político termina entregándole la explotación del recurso pesquero
a unas pocas empresas, es decir, la misma cantinela de siempre, nada nuevo bajo
el sol y por tanto el “mare nostrum” ha dejado de ser “nostrum”
En síntesis entonces, al no poder
encontrar una mejor forma verbal, muté el título de la columna justamente a
eso, La Haya: Algo más que una forma verbal.
Mi punto central aquí es que
Chile va a perder este litigio y voy a sustentar esta idea en dos pilares.
Primero en una constatación, en un hecho de la causa y en segundo lugar en dos
interpretaciones de situaciones
distintas pero que pueden –a mi juicio- leerse en una misma óptica.
El pasado 6 de noviembre, el
Presidente Piñera realizó un cambio en
su gabinete siendo lo màs notorio de ese
movimiento, la salida de los ministros Golborne y Allamand. En ese mismo
escenario, hubo otro cambio que pasó muy desapercibido y fue
la salida del subsecretario de relaciones exteriores, Fernando Schmidt. Este funcionario diplomático era quien había llevado
la gestión de la defensa chilena en el
litigio marítimo de Perù con Chile en La Haya.
Este es el hecho.
Voy a comentar dos situaciones
que en mi opinión, pueden aportar una mirada (interpretativa por cierto) al
punto central, esto es, las razones que
hacen que Chile vaya a perder en La Haya.
Hace cuatro años,
estando en Lima, tuve la oportunidad de conocer un parque, similar al
parque forestal de Santiago, el Parque de la Reserva, pero que tenía (y tiene) una particularidad; las fuentes de agua. Este
parque (Circuito mágico del agua) tiene
13 fuentes de agua muy hermosas,
coloreadas, iluminadas, de gran belleza y que dan forma a una entretención original
que los limeños quieren y cuidan. (No había una sola colilla de cigarrillo en
las 6 o 7 hectàreas y la entrada es muy barata, equivalente a unos $500
nuestros). El Circuito mágico del agua
(En la gestiòn del alcalde Luis Castañeda) està bien pensado, bien construido y el recorrido remata en una fuente de unos
100 metros de largo por unos 7 u 8 metros de altura y que -en un acto que se
repite cada 30 minutos mas o menos- se convierte en un telòn en donde se proyecta
un video. Aquí es donde me quiero detener. El video proyectado es el mensaje y
el mensaje que la ciudad, el Estado, la institucionalidad, le entrega al ciudadano,
es de optimismo, es de respeto por su ancestral cultura, de respeto por su
naturaleza, es un mensaje que los invita a mirar el futuro desde el
conocimiento de su pasado, es un mensaje inclusivo, que valoriza la democracia
y que reconoce las expresiones culturales diversas y las respeta. Es en definitiva, un mensaje inteligente.
Dos años después, el 2010, cuando
Chile celebrò el bicentenario y pudimos asistir a la plaza de la ciudadanía y
ver la proyección que uso el palacio de La Moneda como telòn de fondo, nos
quedamos con el sabor dulce del despliegue visual y gràfico pero con el amargo
sabor de la carencia de contenidos en ese mensaje, había sido un mensaje no inteligente.
Segunda observación interpretativa.
La gastronomìa peruana es muy
buena. Este es un juicio instalado casi en todo el mundo. Buenos restaurantes,
buenos platos, Chef de fama mundial, sabor, color, sazòn, calidad. Hace 20
años, la cocina peruana no existía, me refiero a su valor de mercado, a la
marca “gastronomía peruana”. Esta marca tiene valor hoy dado a que hubo una decisión,
una intención, un diseño de política público-privada, hubo inversiones, hubo
voluntades puestas en ese desarrollo. Hoy al mirar sus resultados, lo menos que
uno puede decir es que allì hubo inteligencia.
Un último “dato” de realidad.
Chile, su clase política y su
clase económica, es decir, las personas que detentan el poder, han mirado al Perù
y a los peruanos por encima del hombro,
con un cierto aire de superioridad
y de eso hay múltiples ejemplos.
Voy a las conclusiones.
Los dos ejemplos expuestos, el
parque de la Reserva y la gastronomía, nos sirven para entender que la clase política
y económica del Perù, es decir, su clase dirigente, ha venido haciendo las cosas bien durante
bastantes años. Hay inteligencia en el accionar del Perù en diversos ámbitos, y
de ello nuestra clase dirigente no ha dado muestras de haberlo visto y
reconocido, es màs, estoy cierto que aùn hoy en dìa, la dirigencia chilena se
ve a si misma superior que la del Perù sin que exista nada que sustente este
juicio.
¿Cómo se explica que a un mes de
que comience el partido en La Haya, cambies de entrenador? El nuevo ministro
del interior, Andrès Chadwick entregò unas explicaciones demasiado simplistas
respecto de la salida de Schmidt, por lo que sería posible pensar que en ese
frente tenemos problemas serios. Las salidas comunicacionales del Gobierno, con
los ex presidentes también, nos hablan de una suerte de nerviosismo e histeria
de último minuto, francamente impresentables. ¿Se estarán poniendo el parche
entes de la herida?
Puestas asi las cosas creo que Perù va a ganar este pleito solo por estar poniendo
inteligencia en su actuar, solo por querer hacer las cosas bien hechas.