Ayer bajé a pasear a
la perra con la que comparto casa (decir mía sería demasiado). Normalmente la
pasea mi hermano. Entre mi hermano y yo hay un abismo, pero nuestra principal
diferencia es que él es orden y yo soy caos. Su ruta es siempre similar, mismo
trayecto, misma velocidad, sin parar. Mi ruta no la reconozco ni yo mismo. La
perra camina sobrexcitada cuando va conmigo, alterada, atenta a todo. Con mi
hermano va rápido, muy rápido y ya sabe el lugar de hacer sus necesidades y los
semáforos para parar.
Viene todo esto a
una herramienta que suele recomendar habitualmente mi compañero Héctor. Pasear,
recorrer lugares distintos a los habituales. Obviamente la opción de viajar a
Groenlandia, a Burundi o a Marte nos ayudaría bastante más. Pero no parece
habitual tener el tiempo y el dinero para ello. Así que recomienda pasear por
barrios desconocidos, sentarse en una iglesia a meditar, en un parque a leer o
en un bar a tomarse una cerveza. A veces se excede y recomienda asomarse a un
abismo o salir hasta que amanezca. El objetivo de todo ello no es absurdo
aunque ahora mismo lo pueda parecer. No se busca con ello ningún cambio
espectacular. No creemos que en ese parque vayas a encontrar el billete de
lotería premiado o un jeque te regale un chalet. El objetivo es simple. Es
cambiar. Es iniciar el proceso de cambio. Abrirse a una disposición nueva. Aceptar
que existen posibilidades diferentes a lo que hasta hoy habíamos creído. No es
fácil, y desde luego, consiste en algo más complejo que pasear descalzo por la
orilla a las 12 de la noche. Pero es un buen primer paso.
Einstein dijo: “Si
buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo.” Y un día le leí a
Javier Gómez que Hervé Mathoux (presentador francés) le explicó el motivo de querer cambiar siempre de entrenador: “A la gente le gustaría cambiar de casa,
de coche y, a ser posible, de mujer. Por lo general, de lo único que pueden
cambiar es de entrenador”. Lo que vengo a decir aquí es algo similar,
ves cambiando pequeñas cosas para abrirte a los grandes cambios. Las decisiones
sobre tu vida, te pertenecen.
Comentarios
De acuerdo, incluso cuando nos enfrentamos a eventos fortuitos, inesperados, indeseados incluso y para nada decididos. Sí que podemos decidir cómo afrontarlos y eso es una muy buena noticia porque nos dice que podemos tener control incluso en el caos y que el manejo de nuestro timón en esta nuestra vida, podemos diseñarlo.
Saludos, quizás me leas alguna vez.