¿Dónde te imaginas dentro de 10 años?
Psicología | 06/09/2012

Es una pregunta habitual en consulta. Pretendemos ver las expectativas de la persona, su capacidad de proyectarse positiva o negativamente en el futuro. También es útil para que exprese sus deseos y sus miedos. Además analizando su forma de explicarse en lo referente a estos temas podemos conocer las ideas nucleares que rigen su vida.

 

En teoría es útil la pregunta, la respuesta parecía que tenía que ir encaminada con una cierta coherencia hacia una seria de objetivos comunes (trabajo-familia-casa-coche). El proyecto vital, ese tipo de cosas. Cada mes que pasa y nos sumerge más en el lodazal que se ha convertido este país creo que la respuesta debe variar. Que el orden, la seguridad o el plan cerrado deben dejar paso a la adaptabilidad, al riesgo, a un plan abierto a los posibles cambios en todos los ámbitos. Porque los proyectos, igual que los mapas, tienen un problema importante, son teoría. Y entre la teoría y su ejecución existe un abismo a veces insalvable. El futuro lo tengo que planificar a través de cosas que pueda conseguir, que dependan de mí. Los objetivos deben ser siempre interiores, el crecimiento es interior no se puede medir con nada externo.

 

Es cierto que afrontando de una manera positiva el futuro las cosas salen mejor. También es cierto que el hecho de tener un plan nos puede disponer de una manera activa a conseguirlo. Nos esforzaremos en conseguir aquello que nos hemos imaginado. Lo que yo pido es adaptación, que tiene muy poco que ver con conformismo o resignación. Adaptación para ser felices en China, Qatar, Alemania o Villar de la Encina. Adaptación para ser felices con una familia numerosa, con un hijo, viviendo en pareja o individualmente. Adaptación para ser felices con 2000 euros o con menos de la mitad. Pero ser felices porque la capacidad para serlo, la tenemos dentro. Ese es nuestro mayor potencial.

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