Ordenamiento y Agregación de Valor para la Pesca
Economía | 23/07/2012

Si existe un plano en el cual los seres humanos hemos ido aprendiendo a impulso de errores es en nuestra relación armónica con el medio natural. Es en éste ámbito donde paulatinamente nos hemos ido viendo obligados a asumir los límites naturales que el medio impone a nuestro desenvolvimiento y particularmente, al crecimiento insostenible de la producción. Es así como en el sector pesquero chileno se llega a una discusión de suma relevancia para un nuevo marco regulatorio sectorial, que logre equilibrar tanto la protección de los recursos naturales como la entrega de productos de calidad al mercado.

 

El nuevo marco regulatorio no sólo enfrenta el desafío de ordenar una actividad productiva hacia el futuro, también deberá hacerse cargo de cómo recuperar pesquerías ya prácticamente colapsadas en la actualidad. Es decir, al intento de garantizar en el largo plazo la sustentabilidad de los recursos, suma la necesidad de recuperar aquellos que histórica y lamentablemente los hemos sobrexplotado.

 

De partida, existe consenso en la necesidad de establecer límites a la extracción de recursos. En este sentido, un aspecto fundamental es asignar un rol preponderante a los aspectos científicos en la definición de esos límites. El problema, sin embargo, se asocia a cómo asignar socialmente los recursos en el marco de esos límites, ámbito donde existen variados intereses en juego y es aquí donde el nuevo marco regulatorio debe actuar complejamente, bajo la forma de una institucionalidad que promueva espacios permanentes de aprendizaje compartido y negociación transparente, abierta y equitativa, capaz de convocar y reconocer actores cada cual con sus requerimientos e intereses.

 

No obstante, la importancia capital de ordenar la extracción de recursos, lo fundamental es cómo se aborda el desafío urgente de agregar valor a los escasos recursos con que se cuenta. En efecto, tanto más importante que contar con recursos, es propender a un uso más productivo de los mismos y es aquí donde se observa un eslabón relativamente ausente en la discusión.

 

El necesario establecimiento de límites de extracción, funcionales a lo que la naturaleza permite, requiere de un complemento socioproductivo, con políticas de fomento que impliquen articular apoyos técnicos promotores de una mayor generación de valor y mejora consecuencial en los resultados económicos del sector, y esto, aun en condiciones de menor disponibilidad de recursos. Ello parece esencial, especialmente, por la componente social de la pesca artesanal, donde una gran cantidad de familias, con historias y tradiciones vinculadas a la actividad, requieren de apoyos para perdurar en el tiempo y lograr una adecuación paulatina, pero a estas alturas, urgente, frente al nuevo escenario que se enfrenta.

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