No es el minuto de hablar de lo que tú significas, y que seguramente
toda Madre dirá lo mismo, sino que nos vamos a situar en esta Pandemia, que
asola a la Humanidad, que nos da tiempo para reflexionar, para que salga lo
mejor de nosotros, para que veamos qué estamos haciendo mal y lo egoístas que
somos, para bajar del pedestal, que nos
ponen y nos ponemos, para no creernos el cuento, sinfín de cosas más que
podemos hablar en otro momento.
Por qué la Pandemia, porque cuando me vine de vuelta de las vacaciones,
que pasé contigo en Londres, algo raro se veía en el Aeropuerto, no sólo el
último día sino por varios días, siempre me alojo en el mismo Hotel, que está
dentro del área del Aeropuerto de Heathrow, en Londres, por tanto, mi rutina
diaria, era pasar por medio del Aeropuerto para tomar el Tube (Metro) para ir a
verte, pasear, o lo que fuese, y que desde la segunda semana de Enero, me llamó
la atención la gran cantidad de personas asiáticas con Mascarilla, tú me
dijiste es normal en Londres, algunos asiáticos, las usan frecuentemente; bueno
“es lo que hay” te dije y de dejé de alegar, costumbre en mí.
Cuándo China, ¿declaró el Coronavirus?, no lo sé con exactitud, ¿Por qué
depende de cuándo lo reconocieron internacionalmente? ¿De cuándo empezó y no
sabíamos? ¿Cuándo el Gobierno Chino decidió hacerlo público? Lo que sí es
claro, es que el 31 de enero, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró
al brote de Coronavirus como “Una Emergencia de Salud Pública de importancia
Internacional.”.
O sea, yo estaba contigo en tus tiempos libres, veía la situación desde
lo lejos, había vuelto a mi país, sin ningún problema, gracias a Dios, pero tu
estabas en Europa, y nosotras separadas, y esta bacteria ya andaba dando
vueltas, y quien sabe frente a nuestros ojos y de los del resto del mundo.
Cuando se hizo público el problema, lo único que pedía, es que te
cuidaras, tomaras precauciones, y salieras lo menos posible. Claro, me dijiste,
que lo haría, pero el miedo lo tenía adentro. ¿Por qué? Porque te fuiste a
estudiar las mejores Universidades del Mundo, pero también a uno de los lugares
donde pronto llegaría la bacteria, por su conectividad internacional.
Como te fuiste a cursar tu “Biomedical and Molecular Science Research MSc“,
pensé ella sabe más que yo, lo que es efectivo en su área, pero algo me daba
temor, y que daban lo mismo sus conocimientos, si te agarrabas “el bicho” todo
cambiaría.
Pasó febrero, y yo ya estaba en Chile, llegó marzo y a mitad de mes,
producto de tu enfermedad congénita (la que descubriste de tanto investigar
hace 3 años atrás), lo que hablaré en otro momento, empezaste a toser, y ah tu
dijiste, cálmate mamá, es la alergia, tú sabes que cualquier cosa yo la agarro,
no seas alaraca, quizás es un resfriado común, total ya tuve la H1N1 a los 15
años, y yo te decía, ojo si tú, te las agarras todas.
Bingo, empezaste a toser más, ya no querías que te viera por videochat,
seguías acudiendo a la Universidad y al laboratorio donde haces tu pasantía,
feliz por estar en ello, hasta que un día me dijiste, oye cerraron la U y el
Laboratorio, todo desde la casa, pero seguías tosiendo, y después vino fiebre.
Yo comiéndome las uñas, hazte el test, anda al Hospital, ya Londres no
se podía escapar de esta bacteria, los Hospitales se empezaron a llenar, y lo
prioritario es la gente mayor y más grave, tú por tu edad no eres grupo de
riesgo, pero tienes una enfermedad congénita, donde el riesgo es mayor, pero no
se nota.
Conclusión, un día te aislaste e informaste a todos, que entrabas en
cuarentena, por potencial Coronavirus, ya que presentabas los síntomas, leves
según tú, para mí se transformaron en una pesadilla; si después reconociste que
hasta te costó en un momento respirar, y pararte para ir al baño te costaba.
Por tus obligadas fotos que me mandabas (con suerte una en las dos
semanas), y escasas videollamadas, te la habías pegado, pero si ibas al
Hospital, ya que no eres una de las personas más graves, me explicabas y
tratabas de conformar, que le quitabas el cupo a alguien que estuviera en peor
situación, y eso no era ético y, además, serías mala persona.
Sólo me quedó confiar en ti, en tus conocimientos, que ya eres adulta
(para mí no lo será jamás, siempre mi niñita), y que serías responsable y
sabrías cuidarte.
En ese minuto, decidí dejar de ver el comportamiento a nivel mundial de
la evolución estadística de esta Pandemia (que la declaró la OMS), todos los
días, ya no quise saber cuántos muertos diarios había en cada lugar del mundo
que estaba afectado, y te entregué, con un llanto amargo a las 05 de la mañana
de un domingo, a Dios.
Ahí, una de mis mejore amigas, Isabel, me dijo se hará lo que Dios
quiera, porque ni en el primer mundo se salvarán, sino hay prioridad para ella,
LO HICE, seguí muriendo por dentro, sin ni siquiera poder viajar, y confiar. Mi
otra amiga, Cristina, me dijo oraré día y noche para que todo salga bien, hasta
que ayer ( 13 de abril), me escribes, ya
me siento mejor, tengo mucha hambre, ya terminé la cuarentena, me salvé
por ahora, ya no me morí, ni tuve que quitarle un espacio a un enfermo más
grave que yo. (De paso todos los días te escribía, lo que hago igual desde hace
un año, 3 meses, 15 días que te fuiste a vivir sola, a 18 hrs. y 11.670 kms. de
distancia)
Ah, gracias, Dios mío, y gracias a ti por enseñarme que eres adulta, que
hacías lo necesario, que te cuidarías, y como me dijiste un día “nica me muero,
después de todo el esfuerzo que hiciste y estoy haciendo para enviarme acá a
estudiar”.
Ayer comiste bastante más, ya no tienes fiebre, te queda tos (que ya
lleva como un mes), pero se te ve mejor, porque ahora me dejas verte. Entonces,
miró hacia tres meses atrás, y veo muchas cosas de una forma diferente.
Sólo le pido a Dios, que sigas bien, que seas feliz, que puedas volver
al Laboratorio y a la Universidad, y puedas desempeñarte en el área que te
apasiona, para que puedes ayudar a descubrir algún día una respuesta o una
cura, para tu enfermedad “Síndrome de Ehlers Danlos”, aunque pienso que este
Coronavirus (bacteria como insistes que aprenda a diferenciar y no Virus) nos
enseñó a ambas a soltar, y a dejar que pase lo que tienen que pasar.
Te amo al Infinito como siempre me dices, pero hoy sé que antes de ir al
Hospital por tu situación, pensaste en que otros estaban peores, y yo me
entregué a Dios, para hiciera lo mejor en ti.
TE AMO MARIA FERNANDA.