Mientras trascurre nuestra existencia nos encontramos, en este
corto camino, magníficas frases que nos
han obsequiado grandes personajes de nuestra historia, no por ser más
inteligentes que otros, sino por lo profundo de su conocimiento y su propia
percepción de la vida en este mundo.
Con la evolución del hombre, se ha recorrido un enorme
camino de conocimientos que han enriquecido
la inteligencia del hombre, que nos han traído bienestar y confort a nuestra
existencia. Inventos innovadores y tecnológicos que nos han acercado más rápido
y eficiente entre nosotros y nuestros pueblos; que con solo un “clic” el mismo correo
electrónico recorre y se desplaza por el mundo en menos de un segundo. Ahora
mismo, la imagen y voz de muchísimos seres humanos viajan también al instante y
esto gracias a personas innovadoras como el más grande de todos los tiempos,
Steve Jobs; quien ha fallecido recientemente a causa de un cáncer de páncreas,
que no pudo vencer; pero quizás en un futuro próximo se descubra su cura, como
también se ha descubierto la cura de infinidad de enfermedades que nos han
regalado muchos años más de vida en este mundo tan fantástico y enigmático.
Una de las frases de Steve Jobs, más impactantes de
los últimos tiempos, ha sido la siguiente: “Creo
que eso fue maravilloso y creo que ese mismo espíritu puede ser introducido en
productos, y que esos productos pueden ser vendidos a gente que apreciará ese
espíritu”; entiendo que su mismo espíritu estará siempre en los aparatos creados e
innovados por este magnífico genio y ser humano que hemos perdido, pero que su
legado existirá siempre.
Aprender de grandes personas que se han dedicado a trabajar para inventar,
innovar y buscar mejorar la existencia del hombre en la tierra, es toda una
condición humilde y humana que nos enriquece día a día; nos motiva alegremente
para seguir trabajando por conseguir vivir nuestra existencia con mayor emoción
y significado: como dijera hace poco Mario Vargas Llosa: “Estoy
demasiado ocupado con la vida como para pensar en la muerte”, es por esta frase tan maravillosa que yo quiero
morir estando vivo.
Contrario a muchos seres humanos que su existencia pasa sin conocimientos
ni emociones; o simplemente hacen el menor esfuerzo por conseguir lo mínimo en el trabajo, creyendo conseguir el resultado
deseado, cualquiera que fuese. Por consiguiente, creo y estoy seguro que muchas
personas mueren en la Tierra estando ya muertos.
Como ejemplo de lo anterior, podemos citar a la famosa PLATINA, que es uno
de los mejores ejemplos de inutilidad, desperdicio, desconocimiento,
improvisación y de máxima tontería que se han hecho en ingeniería, para decir
unos pocos calificativos. Fotografía casi perfecta de lo que algunos Gobiernos de la República gastan innecesariamente
con los impuestos que pagamos todos los costarricenses para mantener los Ministerios, Instituciones y Empresas del Gobierno, que son el resultado
de nuestra propia existencia de vida democrática, pero que algunos empleados
públicos no han sabido apreciar, conservar, innovar, proteger, fortalecer,
defender para lograr un Estado exitoso y productivo lo más reducido y eficiente
posible, para conseguir que la libre empresa se desarrolle eficientemente y
pueda crear mucha riqueza, ofrecer mejores
y más competitivos puestos de trabajo; mejor bienestar para todos, más alegría y una verdadera paz social.
No quiero terminar este artículo sin advertir a los costarricenses que el paquete de
impuestos que el Gobierno y el PAC pretenden aprobar en la Asamblea
Legislativa, se redactó, en gran parte, asesorado y complementado en base al mismo
modelo impositivo español; que hoy en día ese magnífico país, que quiero y
admiro tanto, se encuentra en situación muy difícil, con muchísimo desempleo y con
poca reactivación económica, por causa en parte a los altísimos impuestos que desestimularon
el crecimiento empresarial y la producción, pero que engolosinaron a los
burócratas y políticos a gastar más de la cuenta en altísimos salarios y
programas innecesarios. Recomiendo, que lo primero que se debería hacer es
aprobar una verdadera reforma del Estado, para reducir el tamaño y el gasto
desmedido del Gobierno; luego, discutir el modelo impositivo más equilibrado y eficiente
que nuestra querida Costa Rica necesita.