Bien por ustedes feministas, tras la pinta de
monumentos, la destrucción de bienes, las agresiones verbales a las mujeres
policía y las agresiones físicas a su virtual enemigo "el hombre"
durante la pasada marcha en la ciudad de México, decidieron llevar su activismo
a un nuevo nivel con la quema de libros de contenido homofóbico -claramente
estamos hablando de feminismo, no de ecología- y bien, sin intención alguna de
menospreciar sus protestas y legítimas demostraciones de hartazgo les
pregunto... ¿y ahora qué sigue?, ¿cuál será su siguiente paso?
Y me atrevo a preguntar porque sería horrible
que todo quedara ahí, en su nivel más primitivo, sería tristérrimo que nadie
notara la importancia de evolucionar de un grupo de choque a algo más
significativo, sería deprimente que se estancaran en las pintas y las
llamaradas de petate en lugar de llevar su energía, su voz, su enjundia y su
activismo al sitio que atinadamente le corresponde, es decir, ahora que ya
llamaron la atención de los medios locales, nacionales e internacionales, es
momento de organizarse y pasar al siguiente nivel, así, unidas bien valdría la
pena saltar a la yugular de quienes exhiben o explotan la imagen de la mujer en
anuncios y afiches comerciales y la convierten en un objeto, es decir que
quizás ha llegado el momento de llevar esto a las grandes corporaciones, de
conseguir por vía legal que el gobierno tome cartas en el asunto de la trata de
blancas, quizás sea momento de seguir o secundar los pasos del doctor Mireles y
diseñar desde la inteligencia propositiva programas de autodefensa femenina,
quizás sea momento de entender que al margen de la autoridad no se logrará más
de lo ya logrado, deben comenzar a trabajar en conjunto con el gobierno para
conseguir un cambio real.
Quizás también valga la pena entender (y esto
deben meterlo hasta el fondo de sus comprensiones) que no todos las
queremos secuestrar, violar, torturar, prostituir y matar, que el pene no es lo
que nos hace sus enemigos si no, la estrechez de entendimiento, vale la pena
comprender que juntos, ustedes mujeres y nosotros hombres podríamos conseguir
más en conjunto que enemistados y guerreando desde la comodidad de nuestras
redes sociales.
Pasar del anarquismo y del auto-destructivismo a
la desobediencia civil, a la educación y a la cultura (contracultura en este
caso) sería sin duda un segundo paso igual o más inteligente y loable, que las
pintas y las quemazones.
En otras palabras, sería grandioso que este
nuevo movimiento pasara a la historia como merece, con resultados tangibles,
con logros que no sólo beneficien a un grupo de actualidad sino también a
generaciones futuras, sí, las queremos vivas pero también activas, actualmente
las leyes están más de su lado que del nuestro, precisamente por eso se quemó
el primer brasier en la historia de la humanidad, la lucha ahora debe tomar
otro matiz, toca educar a las sociedades del mundo, sensibilizar a cuanto
imbécil aún se atreve a verlas inferiores, toca comprender que hay diferencias
innegables en lo tocante a la igualdad de género, toca comprender que ese
urgente cambio que tanto han esgrimido y embanderado no se concretará por medio
de un separatismo enfermizo o totalitario.
Por favor, no cometan –cometamos dijo el burro-
el error de convertirse en aquello que tanto repudian, no se permitan caer en
la trampa de ser ese gremio intolerante y necio que termina por desvirtuarse
tras cada acción, tras cada intento de imposición de criterios y de ideas sin
comprender exactamente por y para qué está alzando la voz, por favor recuerden
que no todas las batallas se ganan a sangre y fuego.
Aquí andamos pues, queriéndolas libres y locas y vivas, aplaudiendo cada nuevo
paso de su cruzada y esperando verlas resurgir, como el Fénix, de sus tristes y
nunca merecidas cenizas.
Antonio Andrade
Poeta, Escritor y Periodista mexicano.