Martín (Cuento corto)
Literatura | 30/08/2011

Decidieron pasar la noche bajo una pequeña cornisa que apenas los protegía de la llovizna que por esa época caía insistente en la ciudad. Se recostaron en el piso, apretujados contra una puerta. Instintivamente unieron sus cuerpos buscando abrigo, igual que tiempo atrás habían unido su infortunio.    

 

Muy temprano, el ruido de algunos autos y el paso de la gente avisaban que la ciudad había despertado. Pronto abrirían la puerta de ese negocio y los botarían de ahí, así que lo mejor era caminar. Ese día, como todos los anteriores, su principal objetivo era saciar la sed y el hambre.

 

Vagaron durante largo tiempo por lugares que nunca antes habían recorrido hasta que una malla que separaba una gran avenida les impidió el paso. A la distancia, entre árboles, se divisaban grandes casas. Había que llegar a ese lugar, de seguro encontrarían alimento. A esa hora la briza soplaba ligera, suavemente, mientras densas nubes, amenazantes, cubrían las montañas. Cerca de allí encontraron una abertura que permitía salvar la barrera, la cual atravesaron. Permanecieron parados al borde de la calzada esperando el momento propicio para cruzar la autopista.

 

¡Ahora!-, dijo él. Corrieron tan rápido como sus cansados cuerpos se los permitía. Apenas ella topó la húmeda hierba de la isla que separaba las calzadas, escuchó un golpe estremecedor y un chillido que la paralizó. Regresó a ver. Tirado cinco metros más allá, junto al bordillo, se encontraba el cuerpo de su compañero. Desesperada corrió a su lado, vio como un hilo de sangre le corría por la nariz y boca, mientras sus ojos, inmóviles, miraban a la nada. Lo movió tratando de reanimarlo. Era inútil, había muerto. Muy cerca de ellos los autos continuaban veloces su recorrido.

 

“Martín” era uno más, de los muchos perros que a diario morían atropellados, en una ciudad indiferente a la suerte de esos seres.  

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