Antes de comenzar, quería
recalcar que conozco todas las críticas que me van a caer, incluyendo las de
mis compañeros anarquistas. Asumo todas y cada una de las consecuencias que va
a tener este escrito y las actuaciones que se deriven de él, pues en momentos
de crisis y agitación política, es imprescindible tener el coraje para adecuar
la táctica a las diferentes circunstancias que se suceden. Además, agradecer de
antemano las críticas, sobre todo si son constructivas, pues servirán para
construir el pensamiento colectivo que tanto nos hace falta. Para todos
aquellos que prefieran el insulto y me acusen de traidor, les diré, que yo no hago
política para hacer amigos sino para transformar la sociedad en la que nos ha
tocado vivir, y recordarles que estaré encantado de volverles a ver en las
calles día tras día.
En ningún momento este escrito
quiere decir que haya comenzado a creer que el cambio en las condiciones de la
vida de las personas, vaya a venir de mano de las Instituciones del Estado. Tampoco
quiere decir en ningún caso, que vaya a reducir mi actividad en las calles,
donde siempre estuve, o que tenga intención de apuntarme al carro de las
candidaturas, espero que sobre decirlo. Y por supuesto y que esto lo tenga
claro todo el mundo, voy a continuar con total independencia y dureza mis
críticas, contra todas las actuaciones políticas que la futura confluencia lleve
a cabo y con las que crea que no protegen la justicia social por la que lucho.
Simplemente creo que estamos en
un momento crítico para la población, no sólo del Estado español, sino de toda
Europa. Creo además, que existe una necesidad imperiosa de crear una unión
popular, lo suficientemente amplia y fuerte, como para combatir y poner freno
al avance radical del neoliberalismo, que llevan a cabo las corporaciones
capitalistas europeas.
Para construir un bloque social,
solidario, anticapitalista, antirracista, antifascista, antipatriarcal y que
desarrolle un modelo de vida sostenible y que pueda respetar los derechos de
los animales, hace falta crear un pensamiento, un lenguaje y una entidad común
y colectiva que empatice con un amplio sector de la población. Si bien no creo
que ese ente pueda ser una confluencia que participe dentro de las Instituciones,
si creo que puede hacer que nos reconozcamos los unos a los otros, como
miembros de un mismo grupo social. Lo que ahora se llama “los de abajo”, y que
siempre se ha dado en llamar, “la clase obrera”, integrada también por la
inexistente clase media.
Ahora bien, esto no significa en
ningún caso que vaya a reducir mi discurso, todo lo contrario. Y por consiguiente,
aviso a navegantes, la futura confluencia se va a enfrentar a todo tipo de
presiones, chantajes y difamaciones que va a tener que soportar. Recuerdo que
si por algún extraño “milagro” se ganan las elecciones, habrá que pagar una
deuda de 4.000 millones de euros, que por supuesto habrá que negociar. También
estará tocado el fondo de las pensiones, si todavía queda algo, por lo que es
mejor que vayan pensando cuales van a ser las estrategias para ir sacando
dinero, yo tengo algunas ideas, pero por prudencia, me las guardaré para más
adelante. También, recuerdo y recordaré que hay cientos o quizá más, de
luchadores políticos y sociales, que tienen condenas por su actividad y que más pronto que
tarde la confluencia tendrá que encargarse de ellas y ellos.
Por supuesto tengo que conocer el
programa para seguir apoyando la iniciativa. Y además en un futuro expresaré todas
mis reivindicaciones que creo sin temor a equivocarme, son las de muchas
personas. Pero por ahora me parecía imprescindible, celebrar la futura
confluencia y aportar el mínimo granito de arena para construir un poder popular,
lo suficientemente fuerte para plantar cara a la mafia capitalista.
Un fuerte saludo gentes que
lucháis por la transformación social, nos vemos en la calle.
¡¡Siempre, siempre adelante!!