El partido tricolor no tiene madre -con perdón de mis editores-, ni respeto por el pueblo mexicano -que bastante bien le da de tragar a sus nutridas y muertas de hambre filas- pues, no conformes con tener al más despreciable, ruin, desatinado y limitado de sus elementos en la silla más cara del país –me refiero a la silla presidencial-, han desplegado la peor de las campañas políticas de la historia -peor aún que la del parasitario partido Nueva Alianza, pero ese es tema para otra entrega- donde, sin considerar la opinión dominante entre los votantes –quienes en su mayoría despreciamos y abominamos todo aquello que se relacione al mentado partido-, brindan un aplauso a los mexicanos luchones y entrones.
¿Neta?, en serio, de compas que me respondan,
¿en los estatutos del partido se exige ser una basura humana, un mentiroso, un
hipócrita, un imbécil, un verdadero hijo de la tiznada -porque decir chingada
ya sería demasiado- y absurdo desmemoriado para pertenecer a tan cabrona
institución? -leedor querido, perdona las palabrotas pero de verdad estoy muy
molesto y tú también deberías estarlo porque no es para menos-, ¡el
partido revolucionario institucional se está burlando de nosotros en nuestras
narinas!
Entendamos lo siguiente leedora nacionalista,
leedor cuasi al grito de guerra, el señor peña, "presidente" nacional
y primer títere de los dueños de México, enarbolando la bandera de partido político
al que perteneció, ha convertido al país y a sus habitantes en la comidilla y
el hazme reír del mundo entero -y no estoy exagerando-, no hay un solo
municipio en manos del revolucionario institucional que no haya sido saqueado e
inundado de un sin fin de corruptelas, criminalidades, incoherencias y bajezas,
no hay una sola historia de éxito en los linderos nacionales que, bajo la
tutela de algún priista, pueda considerarse verdadera, no hay pues, un solo
rincón en nuestro país -nuestro de NOSOTROS, no suyo de ellos- que haya sido
tocado o pisado por un miembro del partido revolucionario institucional que no
huela a sangre o a mierda o a dinero mal habido, o a mentira o a ambición –enójese
quien se quiera enojar-
El priismo ha convertido -conscientemente, a mi
que no me vengan a engañar con sus palabrerías mal estructuradas- a México en
una pocilga, en una porqueriza, en un retrete desatendido, en una tristeza tan
grande, tan pobre, tan hambrienta, tan ensangrentada, tan disminuida, tan
imposibilitada, tan jodida, tan deshumanizada, tan cansada y tan maltratada,
que creyó conveniente regalarnos un aplauso para apapacharnos.
Chinguen a su madre señores priistas, porque
todos tienen culpa en esta historia, los que aman a México y saben lo que el
priismo le ha provocado pero no se salen de sus filas alegando la idiotez de
estar convencidos de poder cambiar el rumbo de lo nacional con sus bondades a
medias, los que parasitan por sus filas y oficinas en puestitos sin importancia
política alguna por no permitirse ser mejores día con día, por vivir conformes
con ser un engranito más de esa enorme y nociva maquinaria, los que pasan por
encima de todo y de todos, babeando asquerosa y copiosamente de ambición porque
lo único que los satisface es el dinero rápido y sin esfuerzo porque ni ellos
mismos, ni sus madres, ni sus parejas, ni sus hijos les significan satisfacción
merecedora de pasiones verdaderas y respetables, ellos, los verdaderos
priistas, solo van tras el dinero ajeno.
De las filas del pri han salido los padrotes
más asquerosos de México, los narcopolíticos más vergonzosos de la lista de
nuestras tres veces ache instituciones criminales, los asesinos más cobardes,
los mentirosos menos respetables, los más puercos y despreciables mexicanos que
cualquiera de nosotros podríamos conocer en la vida, lo peor de nuestra raza,
la mancha de sangre en la alfombra, en la escalera, en la pared, lo más triste
de nuestra sociedad e incluso, los soñadores más absurdos y pusilánimes de
nuestra historia.
NO MÁS PRIISMO leedora, leedor enardecidos, no
más de esa podredumbre que nos colocó bajo sus pies y cada día nos pone más y
más abajo, no más de esos hijos de pésima progenitora, dispuestos a todo con
tal de tener un peso más que los demás, no más de este México burlado,
balaceado, pisoteado, saqueado y desunido, sin nosotros de su lado, ellos no
podrán hacernos más daño.
TU DECIDES.
Antonio Andrade
www.antonioandadre.com.mx