Tranquilícense Chairos del PRI y del PAN; Osorio Chong únicamente hizo su trabajo (ya era hora).
Por Benjamín Cervantes Romero
Nuestro país está tan acostumbrado a los malos resultados, a la negativa y mala disposición de quienes nos gobiernan, que cuando éstos finalmente se deciden a actuar - en circunstancias en las que el costo político negativo es muy evidente-, muchas personas caen en la tentación de ovacionar ese acto como algo “bondadoso o grande” de parte del servidor público correspondiente, cuando en realidad éste únicamente está haciendo su trabajo.
En medio del desastre nacional derivado de la corrupción que impera en el país: de la narcoviolencia y video escándalos que comprometen a funcionarios y que tiene con el Jesús en la boca a todo aquel que tiene que ver con “la tuta” y que hacen evidente un estado fallido; del escándalo en el que está involucrada “la más confiable de las instituciones” de nuestro país por una masacre en Tlataya; de las matanzas recientes y de las desapariciones en Guerrero; de los asesinatos en Sinaloa, Tamaulipas, Veracruz y en todo el país, que según el Sistema Nacional de Seguridad pública son 28 mil 217 homicidios dolosos en lo que va del mandato de Peña Nieto (lo cual significa que en realidad son más); del índice de pobreza que según la CEPAL ya aumentó al 37.1% y que según el FMI ya somos 51 millones de pobres en un país de poco más de 120 millones (lo que en realidad significa que somos más); del escándalo y la corruptela en lo relacionado con la contaminación de ríos y suelo por parte del Grupo México; del represo de agua del “señor gobernador” de Sonora que ha estado operando sin permisos por años y dejando sin agua los posos de las comunidades aledañas, repito: sin permiso. También me refiero a la ineficiente respuesta del estado para atender los desastres naturales recientes (y de antes también); a las reformas estructurales que son totalmente impopulares pero de las que únicamente se habla bien de ellas en los medios afines; al hecho (se los recuerdo nada más para molestar y para que no se les olvide) de la liberación del hermano incómodo de Carlos Salinas y la devolución de “sus bienes”; de la liberación de la francesa Florence Cassez que involucra directamente a la empresa Televisa y a Genaro García Luna, lo cual sigue impune (y lo seguirá siendo); de la liberación de Caro Quintero; de las intentonas por privatizar la salud, la educación e incluso el agua… etc.
En fin, les decía que en medio de este escenario -en el que la corrupción e impunidad cada vez son más evidentes y también el hartazgo y descrédito hacia la clase política de siempre (también cada vez más generalizado), -SURGE una nueva propuesta de reforma al reglamento interno del Instituto Politécnico Nacional; la cual propuesta, es de buenas intenciones dudosas y se considera negativa para la institución por muchos; la respuesta: las marchas estudiantiles.
Pues bien, parece ser (y la experiencia así lo muestra) que cuando el costo político es inminente, y antes de que se haga mayor alboroto entre la población – eso sí, hay que cuidar la imagen porque mañana es 2 de octubre y ya vienen las elecciones del 2015- , forzosamente haya respuesta de parte del ᴅ̶ᴇ̶s̶ gobierno.
Eso fue lo que ocurrió con el secretario de gobernación Miguel Ángel Osorio Chong al hacer acto de presencia en la manifestación estudiantil para “atender” a las demandas derivadas de este nuevo reglamento. Hay que decirlo, el señor salió sin saco (para la foto, pues) pero le faltó arremangarse la camisa. En fin, eso no importa, lo que importa es que salió y atendió a la gente, lo cual debería ser considerado como un acto perfectamente natural de su cargo público.
Sin embargo, para muchos es digno de admirarse un acto así, e incluso le felicitan al señor como si se tratara de un acto magnánimo, e incluso lo publican en redes sociales para mostrar la “grandeza” de este señor y la buena disposición del ᴅ̶ᴇ̶s̶ gobierno para atender las demandas emanadas del pueblo. Sí, como no.
Si me permiten decirlo: Déjense de cosas, el secretario de gobernación sólo cumplió con su deber (aunque haya sido bajo presión) pero lo hizo. Sólo eso. No se confundan, únicamente se trata de un servidor público haciendo su tarea, el cual también es mortal e imperfecto como cualquiera de nosotros.
Ojalá siempre fuera así, y que lo
que nos cause impacto sea el incumplimiento del deber de los servidores
públicos y no el cumplimento de su tarea.