En nuestro país, donde prevalecen
las situaciones inmorales por encima de las verdades; aquí donde no por
casualidad convivimos con situaciones inestables y pendulares gracias a la
intervención de propios y ajenos, aquí, y no en otro lado, es donde los
políticos nos hablan de una sociedad dinámica, tan dinámica que se confunde con
una sociedad caótica. La “progresía”, que con su discurso lábil busca justificar un delito menor poniendo como
ejemplo un delito mayor. Ambos son delitos, y si así no lo creyéramos, viviríamos
en un estado de anomia insostenible. Estos actores y sus acciones no hacen más
que responderá intereses deleznables del poder financiero globalizado. Las
recetas no son nuevas sino veamos que en “nuestro” 2001, el único sector
favorecido fue el financiero, también podemos fijarnos en la Grecia de 2011 y
quien fue el sustituto de Papandréu (Lukás Papadimos ex vicepresidente del BCE)
y de donde venía. Quizás por esto no podemos creer en la inocencia o en el
desconocimiento de estos asuntos por parte de los políticos que supimos
conseguir.
Ya a orillas del Río de la Plata
se decía “lo que no puedan conseguir los de afuera por sus propios medios lo
harán sembrando los oídos de los paisanos que anteponen intereses foráneos a
los de su propio país”. Gracias a estos "criollos" genuflexos de la
ahora denominada cuarta globalización
nos han empobrecido y han fomentado la
desintegración del entramado social para luego someternos a “bajo costo”.
Han denigrado a hombres y mujeres por la falta del trabajo digno; la pobreza y
la indigencia. Para redondear, han ampliado la dosis de ese virus disgregativo
llamado corrupción.
Hace
algunos años, también previo a las elecciones, de octubre 2011, me atreví a ensayar
acerca de la “Descomposición Organizada”,
articulo que antecede a este. Me pareció, y hoy lo confirmo, que hay un
espacio, donde confluyen y conviven en complicidad omertaria; protagonistas,
posturas y asuntos como los que nombré en ese momento:
La
sociedad, política, oficialismo, oposición, connivencias, conveniencias
hipocresía, valores, progresía, ciudadano, corporación, relativismo.
Es
notable como todos los “relatores”, todos, de este último tramo democrático
tienen grandes coincidencias. En el desenfreno de tanto mediático, devenido en
político, me ha tocado escuchar y observar
diferentes palabras; las oigo y las “observo”
en su gestualidad pues en esto
último es donde no se pueden ocultar las contradicciones, entre lo que dicen y
lo que verdaderamente piensan. No hay asesor de imagen que pueda con la
gestualidad, cada exponente político se esmera grotescamente en disfrazar las
palabras, es allí donde se desprenden, descuidadamente, las verdaderas
intenciones. Lo ampuloso los expone, y cuando se quieren bajar de la
exageración hecha idea, les gana el silencio ante las cuestiones estructurales
que la sociedad demanda.
Toda
concepción política organizada, con ánimos de transformación, que pretenda
sostener los logros del pasado y traerlos a la contemporaneidad, como garantía
de su accionar futuro, debe contar con dirigentes que avalen con sus actitudes
los principios que sustancian la ideología que dicen profesar. Los “predicadores”
son necesarios, pero también hay que redondear la tarea con “hacedores” que
respeten y aggiornen los fundamentos sin deformar los verdaderos objetivos
planteados en el inicio.
En
distintas circunstancias, acompañada por la excusa del paso del tiempo, vemos
como plataformas y doctrinas fueron
malversadas con la intención de desacreditarlas. Quedan tan desvirtuadas
que se transforman en lo contrario de lo que profesa el principio primigenio
que dio origen a su existencia. Los políticos argentinos que llegan a “presidenciables” tienen la virtud de
convertir en hojarasca lo importante de los fundamentos que dieron lugar a
aquella transformación; banalizan y relativizan cuestiones de fondo haciendo
naufragar la virtud y los valores entre el nihilismo y los fuegos de artificio.
Ninguno
de los “presidenciables” se ha
manifestado concretamente acerca del 82 por
ciento para los jubilados y una equiparación de ingresos razonables.
Tampoco se han expresado acerca del impuesto
a las ganancias que se les imputa a los trabajadores. Con mucha mayor
certeza podemos decir que la Confederación
General del Trabajo (CGT) ha explicitado su postura con respecto a estos
temas y llamo a un exitoso paro general que los “presidenciables” se ocuparon de descalificar.
Hasta ahora la “oferta” de candidatos, nunca más acertado el término “oferta”, resulta una gran feria de frases que no apuntan ni
siquiera a modificar las claudicaciones que este régimen bien, y casi a pedido,
les ha dejado preparadas para emprender un nuevo
ciclo que sin dudas continuará en
desmedro de los argentinos, gane quien gane en las próximas elecciones. Veamos cómo,
no por casualidad, todos los predecesores del actual régimen fueron
construyendo este andarivel que siempre desemboca en la desdicha y la entrega
de nuestra Argentina; fue el golpe de los chicago boy’s de Martinez de Hoz, también Machinea,
los siguieron Menem y Cavallo con la
falacia de la convertibilidad y
arribaron los “anti algo”, más
conocidos como el “carrusel” de La Alianza,
donde continuó Cavallo. El ex ministro de economía se mantuvo muy cerca de De la Rúa, tan cerca como para
recordarle que no debía apartarse del objetivo. Hay que poner de rodillas a la
Argentina.
Volviendo
a los “presidenciables” que aspiran a
conducir los destinos de Argentina a partir de diciembre de 2015 no se les
conoce opinión manifiesta acerca de la ley
de emergencia económica y las facultades
que el legislativo le cedió al ejecutivo. ¿Será que piensan que –cuando
lleguen al gobierno- ahora les toca a ellos apropiarse de la opinión y el voto
de los ciudadanos por decreto de necesidad y urgencia? Más conocidos por DNU.
Nos
están robando la voluntad y la capacidad de resistirnos. En la campaña nos ofrecen un confortable sillón con aspecto de futuro y luego terminamos durmiendo en
una cama con clavos. Yo creo que lo
que nos están ofreciendo es el jardín del
edén pero que en verdad lo que se esconde detrás de este jardín que intentan vendernos los “presidenciables” es el holocausto o la esclavitud.
No
escapan a estas actitudes los “ciudadanos” de a pie –segmentados a la derecha
del egoísmo- que por ser la CGT la
convocante al paro por un reclamo que nos atraviesa a muchos decidieron no
acompañar la protesta, los mismos que hablan de unidad y de república. Muchos de ellos corren detrás del éxito y
aquel que no se lo da encarna el peor de los gobiernos. Confunden el ser más
con el tener más.
Son
muchos los peronistas que ya piensan en un frente con un candidato no peronista, claro, es más honesto que
apoyar a un candidato que se guarece en el peronismo pero que en verdad de
peronista nada, no basta parecer, pues la sustancia está en el ser.
Hay
sofistas que se anuncian como dirigentes peronistas que dicen que el peronismo
ya no prevalece ni siquiera como principio; son los mismo que llegaron con “Néstor” y que ahora dice que están con De La Sota pero desayunan con Scioli
y que también le simpatizan el “carrusel”
de UNEN y Macri. Todo esto y no me
dejen afuera es lo mismo. También es cierto que veces la edad mezclada con un
ego exacerbado produce estragos.
Cuando
me referí a la descomposición organizada
me referí también a la penetración de un virus
de amplio poder de destrucción; la desacreditación
y la corrupción. Éste virus le fue
aplicado al radicalismo dejándolo cual monumento
cadavérico. Y listo!, asunto concluido, ya conocemos como terminaron los
vaivenes del partido centenario. Nada fue posible sin los portadores internos que
coadyuvaron a dejar en estado de putrefacción a su partido; así nacieron las Carrió, las Stolbizer, los Moreau y
otros a una escala menor. Estos son los que hoy se hacen llamar “progresistas”, lo mismo quieren hacer
con el justicialismo. Fragmentar en nombre de la pluralidad (¿?).
La
“compostura” y la “convivencia” política han llegado hoy
a los umbrales de la connivencia con
el oficialismo, ¿por qué?, porque en ningún programa televisivo, por ejemplo,
un “opositor” le dice mentiroso a un oficialista que sostiene que el “modelo”
generó 6.000.000 de puestos de
trabajo (¿?). Tampoco le reprocha que no existe la denominación “inclusión social” en el marco de una
verdadera solución; y que en verdad debería llamarse justicia social. La distancia que hay entre ellas va desde la caridad y la degradación hasta la esclavitud o el holocausto.
Sabemos
que en oportunidades las circunstancias las dibuja el tiempo y que nuestro
deber es no temer a lo establecido, pensar que cuestionar aquellos tiempos que
nos ofrecían una panacea sin sustento es un atentado a la república es una
grandilocuencia sin sustento. Hay por ahí una “pitonisa” que habla de recuperar
la república, es una de las que ha colaborado con la fragmentación de los partidos
políticos, pilares fundamentales de la democracia
republicana. Festejábamos con algarabía la llegada de la democracia sin
saber que la democracia sola no bastaba, hoy es necesario interpelar a los
actores políticos de nuestra democracia que se desviven por “mostrarse” unos con otros, la foto… que
le dicen. Los políticos deberían saber que exhibirse no resuelve las deudas que
aún tiene la democracia. No tienen conciencia que la exhibición no tiene
sustancia, el ser político sí la tiene, eso sí, no está al alcance de
cualquiera. Para ser un animal político
es necesario observar la totalidad de los requerimientos y no la coyuntura
parcial que les brinda la conveniencia y
la impunidad de hacer y deshacer las promesas que no son un bien particularísimo
sino que son un compromiso con toda la sociedad.
Sin
querer profundizar en el terreno ontológico, me convenzo y me convencen, que
hoy lo que está en crisis es el ser; el ser político, el ser ciudadano; el ser
justo que es lo que forma al “hombre bueno”.