Final de partida
Política Nacional | 20/06/2014

Arengas y complicidades entre propios y ajenos

Los "preconceptos revolucionarios" y la soberbia del kirchnerato no puede aportar ya ninguna solución al actual estado de cosas por lo que nos lleva a una salida escabrosa y sin muchas variantes. Este régimen es el responsable directo de haber fomentado la confrontación estéril entre argentinos, promoviendo una desigualdad, no solo social sino también política. El régimen kirchnerista nos han llevado a un desgaste que imposibilita una "normal" sustitución presidencial vista su malicia e incapacidad explicita para resolver los problemas que nos afectan.

Trabajaron durante 12 años por el debilitamiento de aquellos que se suponía eran -y son- sus enemigos "locales", dijeron que iban "por todo" y ahora resulta que –los “externos”- vienen por nosotros. Hoy presurosos recurren a la "opo" que tanto vilipendiaron y denigraron. Ya no queda margen. La real preocupación es que la oposición tampoco puede hacerse cargo de terrible desaguisado, político y financiero, que tan mal han "resuelto" los Nac&Pop.

La doctrina escolástica nos reúne con Santo Tomas de Aquino como inductor a los preceptos más importantes de las ideas aristotélicas en los pensamientos de la antigüedad, que no por ello dejan de aportar a la contemporaneidad. Ya uno de los maestros de la filosofía política sostenía en la carta dedicatoria al gran Lorenzo de Medici de su obra “El Principe” lo importante de la “experiencia de las cosas modernas y a un incesante estudio de las antiguas”. Por ello la opinión de Aristóteles acerca de los resultados del dinero que da dinero se limita en el caso del cambio o en la contra prestación por lo que decanta que el dinero que da intereses y genera solo dinero es el más antinatural de los destinos que se le da al dinero.

La usura nacional o internacional, que significa dinero sobre el dinero,  nos sojuzga pero no podemos olvidar a los colaboracionistas internos que han cedido a la jurisdicción de Nueva York el tratamiento de asuntos tan estratégicos y soberanos como la deuda externa, deuda que aún no diferenciamos entre legítima e ilegítima. Estos personajes, acunados en frases libertarias, ahora declaman, mediante discursos baratos, una “gesta nacional” cuando en verdad es una causa egoísta y desesperada. No debemos creer en épicas, que como Malvinas, esconden los más bajos intereses para perpetuarse, ya no en el gobierno sino en la opinión pública para sembrar un futuro retorno al poder. Los argentinos debemos estar atentos a las maniobras exultantes y patrioteras que pretendan envolvernos en la sinrazón de los que se van rasguñando el poder, aun teniendo cerca su sentencia de salida.    

Todos entendemos las altas pulsaciones que vivimos como argentinos cuando juega la selección nacional de fútbol. Pero a veces los apasionamientos y las expresiones altisonantes nos impiden ver lo cierto de los asuntos más importantes, y que hacen al futuro de los argentinos.

Lo concreto es que tanto Roberto Lavagna como Néstor Kirchner aceptaron con su firma la renuncia a la inmunidad soberana del Estado en los documentos a emitir. Si, ellos… Roberto Lavagna y Néstor Kirchner cedieron soberanía y nos pusieron de rodillas frente al poder financiero mundial. “Redondearon” los pasos dados por Martinez de Hoz, Machinea, Menem, Cavallo y el Presidente de la Alianza, una Alianza que hoy está representada por políticos que integran frentes absolutamente anacrónicos que nos llevará, sin dudas, a una nueva catástrofe.

Los argentinos no debemos perder el horizonte, nos esperan tiempos difíciles, y encima tenemos que elegir un nuevo Presidente. El régimen nos busca para la unidad nacional cuando en otros momentos nos ninguneó y nos destrató. Hoy ya es tarde. Los argentinos tendremos una gran responsabilidad a la hora de votar. Ya lejos del “relato” que adormeció a muchos, pero que hoy, al despuntar el mañana, quedará como un mal recuerdo de lo que podría haber sido un sueño promisorio y que algunos trasnochados transformaron en una pesadilla.

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