Arengas y complicidades entre propios y ajenos
Los
"preconceptos revolucionarios" y la soberbia del kirchnerato no puede
aportar ya ninguna solución al actual estado de cosas por lo que nos lleva a
una salida escabrosa y sin muchas variantes. Este régimen es el responsable
directo de haber fomentado la confrontación estéril entre argentinos,
promoviendo una desigualdad, no solo social sino también política. El régimen kirchnerista
nos han llevado a un desgaste que imposibilita una "normal"
sustitución presidencial vista su malicia e incapacidad explicita para resolver
los problemas que nos afectan.
Trabajaron
durante 12 años por el debilitamiento de aquellos que se suponía eran -y son-
sus enemigos "locales", dijeron que iban "por todo" y ahora
resulta que –los “externos”- vienen por nosotros. Hoy presurosos recurren a la "opo" que tanto vilipendiaron y
denigraron. Ya no queda margen. La real preocupación es que la oposición
tampoco puede hacerse cargo de terrible desaguisado, político y financiero, que tan mal han "resuelto" los
Nac&Pop.
La
doctrina escolástica nos reúne con Santo
Tomas de Aquino como inductor a los preceptos más importantes de las ideas aristotélicas
en los pensamientos de la antigüedad, que no por ello dejan de aportar a la
contemporaneidad. Ya uno de los maestros de la filosofía política sostenía en la
carta dedicatoria al gran Lorenzo de Medici de su obra “El Principe” lo importante de la “experiencia de las cosas
modernas y a un incesante estudio de las antiguas”. Por ello la opinión
de Aristóteles acerca de los resultados del dinero que da dinero se limita en
el caso del cambio o en la contra prestación por lo que decanta que el dinero que da intereses y genera solo
dinero es el más antinatural de los destinos que se le da al dinero.
La
usura nacional o internacional, que significa dinero sobre el dinero, nos sojuzga pero no podemos olvidar a los colaboracionistas internos que han
cedido a la jurisdicción de Nueva York el tratamiento de asuntos tan estratégicos
y soberanos como la deuda externa, deuda que aún no diferenciamos entre legítima e ilegítima. Estos personajes,
acunados en frases libertarias, ahora declaman, mediante discursos baratos, una
“gesta nacional” cuando en verdad es
una causa egoísta y desesperada. No
debemos creer en épicas, que como Malvinas, esconden los más bajos intereses
para perpetuarse, ya no en el gobierno sino en la opinión pública para sembrar
un futuro retorno al poder. Los argentinos debemos estar atentos a las
maniobras exultantes y patrioteras que pretendan envolvernos en la sinrazón de
los que se van rasguñando el poder,
aun teniendo cerca su sentencia de
salida.
Todos
entendemos las altas pulsaciones que vivimos como argentinos cuando juega la
selección nacional de fútbol. Pero a veces los apasionamientos y las
expresiones altisonantes nos impiden ver lo cierto de los asuntos más
importantes, y que hacen al futuro de los argentinos.
Lo
concreto es que tanto Roberto Lavagna como Néstor Kirchner aceptaron con su firma
la renuncia a la inmunidad soberana del Estado en los documentos a emitir. Si,
ellos… Roberto Lavagna y Néstor Kirchner
cedieron soberanía y nos pusieron de rodillas frente al poder financiero
mundial. “Redondearon” los pasos dados por Martinez
de Hoz, Machinea, Menem, Cavallo y el Presidente de la Alianza, una Alianza
que hoy está representada por políticos que integran frentes absolutamente anacrónicos
que nos llevará, sin dudas, a una nueva catástrofe.