Enciclopedi@s que UNEN a Cristina con el retorno
Política Nacional | 30/04/2014

Ayer los argentinos descubrimos el nuevo repaso “histórico enciclopédico” del régimen kirchnerista, un desesperado intento por suplantar el “relato” de aquel futuro venturoso que fue ornamentado por el “vamos por todo”. Hoy es solo un cumulo de hojarascas que se desmorona ante una realidad que más que económica es social, ¿por qué? No es difícil saberlo, porque cuando la Argentina crecía a tasas chinas aquí se administraba ese crecimiento como si fuéramos Burundi.

La Presidente trata de encapsularnos y lanzarnos por el laberinto del tiempo a los años 1990 y 2001 sin reparar que entre este último año y hoy pasaron 13 años y que el crecimiento, y el acopio, de ingresos superó en un 27% a la mejor época del gobierno del Gral. Perón quien supo administrar y distribuir en un ciclo de bonanza mediante una exhaustiva planificación que mejoró, no solo la vida de los argentinos en la coyuntura, sino que también, con ojos puestos en un futuro de autonomía, puso en marcha la industria mediana, hoy casi inexistente en nuestro país.

Planificó una red de asistencia de salud sanitarista incomparable con la actualidad, de allí la edificación y su debida provisión de los elementos sustanciales para su eficaz funcionamiento. La educación fue un ejemplo que aún no ha sido superado. Este régimen se conforma con paliativos y anuncios de planes que no van a ningún lado y que tampoco favorecen al sector productivo que es lo verdaderamente inclusivo a través de la obtención del trabajo genuino.

Hoy tenemos en la Argentina un nuevo segmento "social": la indigencia. Esto sitúa, a una parte de los argentinos, afuera del sistema.

Este nuevo estatus de la denigración, que bordea la "insectificación" humana, deja a nuestro hombre afuera de la movilidad social ascendente y a expensas de la esclavitud o del holocausto.

Teníamos flota de navegación propia y más poderosa de Latinoamérica, evitando el alto costo de fletes marítimos, extraíamos nuestro propio carbón y ni hablar del crecimiento energético. Podríamos hablar de muchos progresos más, estratégicos todos, de esa época; crecimiento y desarrollo casi impensados, no solo en economía sino también en salud, educación y preparación de cuadros profesionales para un futuro difícil.

Sin querer recrear un pasado, que desde ya ha sido venturoso, vamos retomando el camino del hoy.

Como la Presidente no puede comparar un año con otro (2013/2014) porque sus resultados, en la lucha contra la pobreza y la indigencia, no le han sido favorables ha de tomar los últimos trece años, algo así como vericuetos para sortear el laberinto del problema. ¿Cómo termina?, claro!!, mostrándonos la mejor cara de este régimen que estaba condenado a estos resultados finales.

La Presidente omite, intencionalmente y hasta casi maliciosamente, que nuestro país tuvo, en el medio, una situación de excepcionalidad económica para administrar como un estado con mirada estratégica preservando el futuro de todos los argentinos y no como una banda saqueadora que inventa puestos de trabajo cuando en verdad son planes Argentina trabaja que ni siquiera llegan a un sueldo mínimo vital y móvil no teniendo, sus beneficiarios, la sindicalización necesaria incluyéndolos dentro de lo que genera este gobierno: la pauperización laboral.

No podemos dejar de echar una mirada sobre algunos de los que componen este conjunto de filibusteros que ya se han dado una organización: la corporación política en todo su contexto.

Es notable como algunos rejuntes políticos cada día se parecen más a los gatos. Mantienen sus siete vidas. Y es el caso de la New Force denominada UNEN, un "carrusel" plagado de artificios y personajes desopilantes. Un variopinto que si da ganas de reforzar la dosis de reliveran.

Todavía en los partidos políticos no entienden que los frentes se hacen para gobernar y no para ganar elecciones. El error los amontona y después les basta con renunciar al proyecto, así lo hizo Elisa Carrió.

Nadie percibe que si gana esta nueva alianza se transformará en la garantía para que vuelva cfk y consolide un modelo de confrontación, que dentro de ocho años, será letal para nuestro país si miramos y analizamos cual será nuestra posición en el mundo. Nadie repara que nuestro problema se colará por la triple frontera como excusa o por el acuífero guaraní.

Anoche la escuchaba a Beatriz Sarlo, quien se autodenomina atea, reivindicar a la socialdemocracia europea y trazaba un paralelismo con el gobierno de Alfonsín, acusó al peronismo de “hostigar” a su gobierno con una oposición agresiva (¿?) y también culpó al peronismo por el abandono del gobierno del presidente radical. Debo decirle a la señora Sarlo que, como mínimo, está mal informada. La socialdemocracia europea llevó a ese continente a una de las crisis más extremas, aún presente, que les haya tocado vivir en tiempos de paz. Sería saludable para la buena intención que la señora Sarlo recordar que el candidato Alfonsín se jactaba de terminar con la opresión del norte –creyendo que Europa correría en su auxilio- pues bien, la respuesta del “Felipillo” al pedido de ayuda fue: “aquí dinero no hay”. Así fue como el gobierno de Alfonsín fue abandonado por una decadente socialdemocracia, hoy mutada a la “progresía”.

Hay todo un andamiaje pergeñado para terminar con el peronismo, masacrarlo hasta hacerlo desaparecer, dejándole, como escapatoria, una puerta abierta a la disgregación para que se convierta en un montón de “partiditos”. Esto fue lo que hicieron Leopoldo Moreau, Carrió y Stolbizer con el radicalismo, lo trasformaron en tres letras que deambulan por el “no sé qué hacer”. Soy muy crítico del peronismo y a muchos los aborrezco por como desvirtúan sus principios y se aprovechan del poder que da el dinero utilizando como excusa cualquier tipo de argumento; generalmente inescrupuloso y vil para defender sus intereses particularísimos pero es necesario que el peronismo se depure y se una para encabezar la unidad de todos los argentinos.

Más…, hay mucho y para pensar demasiado, pero lo dejamos para la próxima entrega. Lo bueno es pensar y decir lo que se piensa.

 

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