El año que acaba de terminar debe ser uno de los más complejos en la historia del sistema nacional de capacitación (SNC), pero la historia no termina con el cambio de año. Las primeras noticias del 2014 muestran que la zaga de modificaciones no ha terminado.
Nunca se está tan mal, que no se pueda estar peor.
La decisión del
Ministro Baranda, de no aplicar la nueva ficha de estratificación social que
había sido diseñada por el actual gobierno, pero que su implementación se haría
efectiva en la nueva gestión, pareció una medida sensata y lúcida; reconocer
que al entregar la administración, llegarán otros criterios para ordenar
El Servicio nacional de capacitación y empleo, SENCE, ha tenido un año 2013 colmado de problemas. Lo primero que es necesario consignar es que la dirección nacional sigue siendo un cargo en subrogancia por más de dos años. Algo extraño ocurre en esta situación, algo que nunca ha sido explicado por el gobierno.
La implementación del sistema de captura de la asistencia a través de biometría de huella dactilar, generó enormes complicaciones operacionales, se realizó como una decisión inconsulta que impacta a la industria pero que no necesitó de la opinión de la misma industria para ser llevada a cabo por el SENCE. Esta misma iniciativa (huellero) puso en tela de juicio la necesaria independencia y autonomía del Director nacional subrogante, toda vez que se demostró que existía conflicto de interés por cuanto el funcionario tenía relación patrimonial con la empresa adjudicada. Segundo tema del cual nadie se hizo cargo y no hubo explicaciones públicas.
En el mes de noviembre, en el fragor de la campaña electoral, el SENCE remite su presupuesto 2014 al parlamento y llama la atención su configuración, a todas luces, un presupuesto que esperaba quedar definido, licitado y contratado antes del término de esta administración, involucrando recursos hasta el año 2015. Una cuestión del todo impresentable y por cierto sin ningún sustento ético, ni técnico y menos, político.
Ese mismo mes,
conocemos de las propuestas que circulaban en el ministerio del trabajo para
realizar modificaciones sustanciales a
El pasado 20 de diciembre, el director nacional subrogante, inserta en los medios una carta en la que nuevamente, fustiga a todos los actores de esta industria, incluyendo a sus propios funcionarios, con una pesada artillería de juicios de valor pero que al ser disparados se demoran en tocar suelo, solo por su falta de peso, demostrando –de paso- el mesianismo que invade su visión y la de su equipo asesor directo.
Ahora, en el primer día hábil del 2014, el SENCE impone nuevos cambios a las reglas del juego.
No haremos un análisis técnico de estas modificaciones dado –entre otras cosas- que el propio servicio nacional, presenta los cambios sin ningún tipo de justificación, razón, argumentación o simplemente, alguna data (como ha sido su costumbre en estos últimos años).
Haremos, sin embargo, algunos comentarios.
Establecer que el valor hora para la capacitación modalidad presencial será a partir de ahora de $5.000 y que el valor hora de capacitación para la modalidad e-Learning (a distancia) será a partir de ahora de $2.000 es un despropósito, por decirlo suavemente. Si la ex ministra consideraba que estábamos atrasados 30 años en la capacitación, como solía decir en sus discursos, con esta medida, simplemente nos saldremos de la escala ya que el SNC tiene apenas 38 años. ¿Qué tipo de política pública es aquella que desincentiva una modalidad de formación que, soportada en las nuevas tecnologías, permite que las personas ejecuten en sus propios ritmos?; facilita que no tengan que haber grandes desplazamientos (en un país de 4 mil Kms de largo); agrega valor al integrar diversidad de recursos didácticos, y podríamos seguir, pero eso sería entrar en un área en la que ni siquiera el SENCE ha logrado entrar, es decir, entender cómo funcionan las cosas y no tratar de normar según un decálogo decimonónico.
Creer que una capacitación de 5 u 8 o 10 horas no sirve o no califica para ser digna del uso del recurso público (franquicia tributaria), es no entender nada de cómo funcionan los procesos de aprendizaje en las personas, especialmente en los adultos. (Un dato: Andragogía se denomina a esta disciplina, se puede googlear).
Pedirle a la modalidad e-Learning lo que la modalidad presencial no es capaz de hacer o demostrar , es solo una discriminación absurda y odiosa y emana un olor a ignorancia.
El SENCE no habla de aprendizajes, no sabe de competencias ni de las maneras de adquirirlas o desarrollarlas; esta dirección del SENCE parece creer que solo controlando la asistencia del alumno o modificando los valores, puede afectar e influir en el –complejo- proceso de desarrollo de nuevas habilidades. A tanto llega la ceguera, que las denominadas habilidades blandas o transversales (comunicación, liderazgo, entre otras), tan necesarias en un trabajador del siglo XXI, hoy no merecen ser codificadas por (según el SENCE) falta de …pertinencia.
Por eso, don Otto decidió vender el sofá.
Nos parece no solo lamentable, nos parece desastroso que un gobierno que vive su postrimería, en un país que ya definió cuáles serán sus cauces y con funcionarios públicos de dudosa calificación técnica y política, se empecine en querer alterar las reglas de un juego que por cierto requiere modificaciones, pero requiere por sobre todas las cosas, sensatez y sentido común.
Finalmente, sugerimos al gobierno, modificar también la denominación del cargo de director nacional subrogante, por director nacional arrogante.Comentarios
Saludos cordiales.
PD: Espero no le moleste, publicaré su post en mis redes.
Mejoremos el sistema y que no lo maten los directivos insensatos.
Y hay temas legales que no sé cómo pasaron, por ejemplo el Reglamento Sence (DS N° 98) habla de un valor hora, no de más de uno, que por eso no se pudo adaptar en su tiempo, y por otra parte no se entiende cómo el Sence está cuestionando ahora códigos Sence ya entregados y acreditados a través de un acto administrativo legal, vía resolución, o sea hay varias razones para recurrir estos cambios, todo extraño
Gracias Alvaro por sacar a flote esta "revolución" que estamos viviendo y cre quer si no hacemos bien, puede hasta ser una buena oportunidad para darnos nuevo salto en lo que haya que perfeccionar, que lo hay. La ley Sence fue y sigue siendo un completo acierto legislativo y funciona exitosamente, sin perjuicio hay mejoras técnológicas, logísticas y conceptuales que implementar en su funcionamiento.
Isnar Ibañez A