La bipolaridad de La polar
Empresas | 17/06/2011

La bipolaridad de la polar

 

Al “sistema” le falta una superintendencia financiera-siquiátrica.  Ninguno de los entes fiscalizadores y/o reguladores tiene en su planilla profesional, psiquiatras especializados en descubrir la bipolaridad de las empresas y menos  –una vez diagnosticada la enfermedad-  en proveer de un adecuado tratamiento. Por los altos niveles de acumulación de utilidades, la banca y el retail no necesitan que esta prestación sea incorporada al AUGE, puede estar tranquilo el ministro Larraín y el Banco Mundial.

Nos encontramos frente a un comportamiento bipolar cuando las empresas , que deben cumplir la ley, publicitan un estilo de relación con privilegio en el cliente, cuando se nos dice que el cliente es lo más importante y con la otra mano se le entierra el cuchillo de los costos, el cuchillo de la estafa, el cuchilllo de la desconfianza y quienes deben arbitrar, no ven el foul.

Las empresas de este sector de la economía han mostrado un clasismo  muy arcaico, muy aberrante que les impide mirar su negocio con otra perspectiva que no sea el lucro a cualquier precio, pasando por encima de la ética, sorteando las regulaciones y las leyes, engañando, y cargando en la mochila del ciudadano-cliente  todos los costos posibles. Clasismo que hace que la calificación  de sus clientes sea hecha sobre criterios de dudoso valor, los más pobres siempre han sido buenos pagadores y ello hace que las utilidades del sistema financiero crezcan más que la de todos quienes producen de verdad. El dinero en Chile es un bien de un altísimo costo para el sector medio y bajo y cuando los mismo de siempre estafan, no pagan.

Lo increíble es que cuando usted mete en la juguera Hidroaysén y los temas ambientales, los problemas educacionales, la toma de la ANFP y la salida de Bielsa, el post natal, el salario mínimo-mínimo, los Políticos perdidos en el espacio, y ahora La Polar bipolar, hay quienes se sorprenden de la respuesta ciudadana ante el engendro que sale de esa mezcla.

Así no se vale.

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