“Es ciudadano el individuo que puede
tener en la asamblea pública y en el tribunal voz deliberante”.
El
peronismo debe asumir, junto a otros sectores, la responsabilidad de regenerar
lo que un grupo de insensatos amanuenses, tentados por el poder sin fin, se
esmeró en lacerar encubriéndose bajo el manto del Movimiento Nacional y Popular sin siquiera ejercer sus más ínfimos principios. Ese movimiento, que
ha de expresar la voluntad de todos los
sectores de la vida nacional. No hay
otra salida que reverdecer la conjunción de los argentinos bien nacidos en
el seno de un nuevo Pacto Social que
nos contenga a todos como sociedad solidaria erradicando la mezquindad de los que persiguen intereses inconfesables. Un tiempo diferente con los mismos
interrogantes.
Retomar la
construcción del futuro conlleva una gran responsabilidad y eso no puede estar
en manos de ninguna casta iluminada,
debemos echar mano todos a esta gran obra que es la reconstrucción nacional del siglo XXl, de y para los argentinos.
“El año 2000 nos encontrará unidos o
dominados”.
A nuestra Argentina, tierra de paz, le esperan
tiempos difíciles en este reacomodamiento geopolítico; una globalización cada vez más virulenta
y más asimétrica nos plantea el desafío
de la unidad conceptual para abordar la acción que nos hará verdaderos
defensores de nuestra patria, que al fin y al cabo es lo primero.
El eje de
los países centrales pretende sociedades endebles en sus bases de formación
valorativas; emplean herramientas de destrucción de baja intensidad, casi
indetectables, facilitando el abordaje de cuanto virus disgregativo pretenda
influenciarnos, según a sus intereses convenga.
En su
regreso a la Argentina una periodista italiana le pregunto al Gral. Perón como
era eso de la reconstrucción nacional y Perón le respondió que lo que primero
que había que reconstruir era al hombre
argentino. Hoy la tarea es mucho más ardua y es imperiosa la participación de todos los sectores. Esta
tarea, que es la reconstrucción del entramado
social, afianzada en el entendimiento,
sustanciará la conciencia la
colectiva, aun en el disenso. Solo la participación, organizada y activa, zurcirá las graves escoriaciones sociales e
institucionales producidas estos últimos 12 años. Debemos poner la mirada al futuro y no en el desprecio y el odio presente; debemos
predicar a tambor batiente la UNIDAD DE
LOS ARGENTINOS.
Es imprescindible erradicar todo tipo de avasallamiento y violencia política,
mediante actos provocativos o hechos agraviantes. El gobierno ha de intentar
todo tipo de agresiones para
exponerse como una “víctima”, cuando todos sabemos que es el principal instigador y propulsor del agravio.
Debemos
restablecer el “acercamiento social”,
hay que reconstruir una sociedad desmoralizada
y desconcertada. Este gobierno tuvo la gran posibilidad de amalgamar las
ideas -respetando sus diferencias- y suturar las heridas producidas, pero
eligió profundizar los rencores e
instalar el atropello consentido
bajo promesa de la nada en el ámbito social. "Ellos y nosotros".
Obtener, un
ya desdibujado 54%, no habilita a
nadie a extremar el absolutismo y la
cooptación de los tres poderes -Ir
por todo-. Detener la embestida podría ser un buen comienzo para quedarse
con los 100 gramos de bronce que la señora tanto le apetece.
«A través de las roturas de tu
vestido descubro tu vanidad»
Usted señora, que se queja de los medios, del poder judicial y las corporaciones,
dígame; ¿qué hizo cuando los medios
concentrados de comunicación le respondían a usted? ¿Qué hizo este gobierno cuando la “familia judicial” abrevaba en Balcarce 50? ¿Qué hizo el
gobierno cuando los empresarios llenaban aviones y se multiplicaban como
aplaudidores económicamente corporativizados? Señora, usted ha descontextualizado la palabra democracia y quiere hacernos creer que la libertad es solo hábito de desplazamiento si no pensamos
como piensa usted. Los argentinos creemos en la democracia y no en el democratísimo. Por eso es inútil que
intente instalar la palabra “golpe”.
La vamos a “acompañar” hasta el
final de su mandato, no extreme
situaciones complejas para tener excusas
insostenibles.
¿Por qué la
Presidente diferencia, y discrimina, entre “respaldo
masivo” o “respaldo popular”? Ella
quizás piense que solo aquellos que no la contradicen o que piensan como ella representan
al pueblo. No señora, el pueblo somos
todos; los que fueron a la marcha del #18F y los que van a ir a la Plaza de los
dos Congresos cuando usted hable ante la asamblea legislativa. Hay pueblo de los dos lados y la elección
sigue siendo la misma… “entre la sangre
y el tiempo es preferible el tiempo”, no falta mucho para poder decidir
nuestro destino. Los argentinos esperamos
18 años, nada cuesta esperar diez
meses.