Si te encontraras en la calle y alguien pidiera que dijeras ¿qué es lo
primero que viene a tu mente cuando te preguntan por la luna de miel? Seguramente
responderías que es el dulce periodo que sigue después de una boda, donde los recién
casados aprovechan para hacer un viaje.
Pues bien en la historia que llevamos contando, la luna de miel no es el
momento perfecto, trato de explicarme: hasta ahora sabemos que cando consumimos
una cierta cantidad de carbohidratos, estos son digeridos y se absorben en el
intestino, una vez que se llega a una concentración umbral las células β del páncreas,
secretan insulina la cual facilita la internalización de la glucosa en todas
las células del organismo.
Una vez que la glucosa entra en la célula, su utilización puede seguir
varias rutas, el punto de inflexión se conoce como glucolisis, el cual todas
las células la realizan, al llegar al final de la vía puede generarse moléculas
con un cierto contenido energético inherente, como el ácido láctico, el etanol,
el ácido butírico, etc. Esta vía se realiza sin necesidad de oxígeno. La otra
vía es usar el oxígeno para oxidar aun más la molécula de glucosa que
inicialmente ingreso a la glucolisis. En este caso la glucolisis se acopla al
ciclo de Krebs o ciclo de los ácidos
tricarboxílicos, generando aun más energía y teniendo como metabolito final el
CO2 y H2O. Cuando hay un exceso de glucosa y por ende de
energía, en los mamíferos nuestras células activan vías que tienen la finalidad
de almacenar esta energía, para posteriores periodos de privación de alimento.
Inicialmente la energía se almacena en forma de glucógeno (el cual es un
polímero de glucosa) en hígado y
musculo, la limitante radica en que el glucógeno es hibrofílico y por ende
tiende a retener agua y esto incrementa su volumen, limitando la capacidad de
almacenamiento. Una vez que se sobre pasa el límite de almacenamiento del glucógeno
se activa la lipogénesis, la cual consiste en formar ácidos grasos a partir de glucosa, existen
dos principales ventajas, la primera es que la grasa ocupa menos espacio al ser
almacenada y no tiene imite de almacenamiento y la segunda y más importante, es
que un gramo de grasa produce 9 Kcal, mientras que el mismo gramo pero de
carbohidratos produce 4 Kcal. Esto hace que invertir en la síntesis de grasa
sea redituable, siempre que se presente un estado de balance.
Por el contrario cuando nuestro consumo de carbohidratos excede la
capacidad de nuestro organismo para regular su adecuada concentración, se
producen consecuencias que en la actualidad tienen a nuestro país vuelto de
cabeza. Claramente el exceso de almacenamiento de grasa produce sobrepeso,
obesidad. Pero no solo eso, cuando tenemos una sobrecarga de trabajo para
nuestras células β, llega un momento en que el páncreas incrementa la síntesis
de insulina para poder mantener los niveles glucémicos aceptables, a esta
situación es la que se le conoce como luna de miel, es decir, una glucemia
normal o normal alta, sin embargo si se cuantifican los niveles de insulina
estarán elevados.
No tarda entonces en romperse el encanto y ya sea que el páncreas disminuya
su tasa de síntesis de insulina, por atrofia y/o muerte celular o bien que los receptores
para la insulina lleguen a desensibilizarse, lo cual implica que la insulina se
acople de forma correcta al receptor, pero la secuencia de reacciones que deberían
de seguir con normalidad lo hagan de
forma deficiente. Teniendo como consecuencia el incremento gradual de la
concentración de glucosa en sangre, desencadenado una patología conocida por
todos como Diabetes Mellitus tipo II.
Apreciados lectores agradezco el favor de su atención, me despido esperando
pronto volverles a encontrar.