Podemos
decir que el tema se ha abordado con preocupación y seriedad por el Ejecutivo
Federal, quien de manera casi inmediata (el diez de diciembre) presentó ante la
Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, la iniciativa de Decreto que reforma
los artículos 3º, fracciones III, VII y VIII, y 73, fracción XXV; y se adiciona
la fracción IX al mismo numeral 3º, ambos de nuestra Ley Suprema.
Pero, ¿Qué se propone en esta reforma? Veamos:
1. Dotar de autonomía plena al Instituto
Nacional para la Evaluación de la Educación, y consolidar el Sistema Nacional
de Evaluación Educativa, afianzando un procedimiento de evaluación integral,
equitativo y comprensivo, adecuado a las necesidades y contextos regionales de
cada entidad federativa. Se medirá imparcialmente el desempeño de los maestros.
2. Autonomía de gestión de las escuelas, con el
objetivo de mejorar su infraestructura, resolver problemas de operación
básicos, y propiciar condiciones de participación para que alumnos, maestros y
padres de familia, bajo el liderazgo del director, se involucren en la
resolución de los retos que cada escuela enfrenta.
3. Escuelas de Tiempo Completo, con jornadas de
entre seis y ocho horas diarias, y el mandato de aprovechar mejor el tiempo
disponible para el desarrollo académico. En las escuelas que más lo necesiten,
se impulsarán esquemas eficientes para el suministro de alimentos nutritivos a
los alumnos a partir de microempresas locales.
4. Computadoras portátiles con conectividad para
todos los alumnos de quinto y sexto grado de primaria en escuelas públicas, con
el fin de promover la alfabetización digital, adecuando los contenidos
educativos al uso de tecnología y capacitando al personal docente.
5. La oportuna creación del Servicio Profesional
Docente, estableciéndose un sistema de concursos con base en méritos
profesionales y laborales para ocupar las plazas de maestros nuevas o las que
queden libres, además se construirán reglas para obtener una plaza definitiva,
se promoverá que el progreso económico de los maestros sea consecuente con su
evaluación y desempeño, y se establecerá el concurso de plazas para directores
y supervisores.
6. Fortalecimiento a la educación inicial de los
maestros, para impulsar la profesionalización de la educación de los mismos,
apoyando a las Escuelas Normales para que impartan una educación de excelencia,
aprovechando los conocimientos y el capital humano de las universidades
públicas del país.
7. Incrementar la cobertura en educación media
superior y superior, se asegurarán los recursos presupuestales necesarios para
incrementar la calidad y garantizar la cobertura en al menos al 80% en
educación media superior y en al menos 40% en educación superior.
Y por último, 8. La
creación del Programa Nacional de Becas para alumnos de Educación Media
Superior y Superior. De igual forma, se impulsará un programa piloto de
“beca-salario” en tres estados de la República para evaluar su eficiencia,
impacto en la deserción y el aprovechamiento escolar que permita determinar el
modelo más adecuado para generalizarlo gradualmente al resto del país.
Sin duda alguna, resulta ser una propuesta
integral, y vale la pena mencionar que hasta este momento ha sido aprobada por
diecisiete estados de la República.
La gran mayoría de los puntos que pretende la
iniciativa del Presidente Enrique Peña Nieto, me parecen necesarios y urgentes.
Sin embargo, me quedo con una sola inquietud y es la relativa a la manera en
cómo se integrará la Junta de Gobierno y la Presidencia del Instituto Nacional
para la Evaluación de la Educación.
Dicha Junta se integrará por cinco miembros con
capacidad y experiencia en las materias de la competencia del Instituto, lo
que me parece lo más correcto, pero… ¿Porqué los miembros serán designados por
el Ejecutivo Federal?…
Tal vez hubiera sido mejor, si en lugar de ser
designados en los términos previstos en la iniciativa, la integración de
esa Junta de Gobierno, se hiciera (por mencionar algunos organismos
sobresalientes), a propuesta de una comisión compuesta por la Secretaría de
Educación Pública, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), la
Universidad Pedagógica Nacional (UPN), cuya finalidad es la de formar
profesionales de la educación en licenciatura y posgrado, el Colegio Nacional
de Educación Profesional Técnica (CONALEP), el Instituto Nacional para la
Educación de los Adultos (INEA), el Centro Nacional de Evaluación para la
Educación Superior (CENEVAL), la cual proporciona información de los beneficios
de los programas educativos, y el Consejo para la Acreditación de la Educación
Superior (COPAES).
El mensaje al exterior pudiera ser de mayor
legitimidad y seguramente se evitarían suspicacias en cuanto a su integración,
sustituyendo la palabra designación por propuesta.
De igual manera, pienso que sería más sano que
el presidente de esa Junta fuera electo mediante voto secreto por los
integrantes de ese colegiado y no a designación del Ejecutivo Federal.
Lo anterior fortalecería de manera
significativa su naciente autonomía.
Contacto: @CPEREZZOO1