Después de leer y ver lo que está
pasando en el mundo con la economía y los sistemas políticos que conocemos
vigentes en este siglo, me pregunto qué haremos ya que no conocemos
otros. El supuestamente occidental y tan cuestionado salvaje capitalismo
imperial en que vivimos la mayoría de este lado del mundo, cae salvajemente
desgarrado por la ambición de un pequeño grupo de banqueros e inversionistas,
los “neoliberalistas” una de las etapas
más salvajes del capitalismo, que es el sistema actual y que ha provocado la
actual crisis económica mundial, indiferencia, clasismo, pobreza
extrema, falta de oportunidades entre otros desagradables fenómenos de este
sistema carroñero, caso de los Estados Unidos de Norteamérica.
Por
otro lado otro grupo de sujetos, de orígenes humildes, la mayoría
elegidos “democráticamente”, se han dado cuenta que es un magnifico negocio
eternizarse en el poder y lo están logrando bajo la mirada impotente de pueblos
enteros, cambiando las “cartas magnas” para poder reelegirse y con su grupo
eternizarse en el poder, caso de Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y
Argentina en Sur y Centro América.
En
Europa está pasando lo mismo con otros matices, países en la
desesperación en donde existen
resumiendo, dos
problemas económicos: demografía y desocupación. No tienen hijos y los
ancianos, poco solidarios, viven más años, con lo que la pirámide de población
es un desastre. Y además, tiene unos mercados laborales ferozmente rígidos, con
alguna excepción, como Reino Unido e Irlanda, dos economías muy tocadas que sin
embargo tiene menos de la mitad de paro (Reino Unido casi un tercio) que
España, amén de otros problemas.
China un país de 1.300 millones de personas, más de 150
millones siguen viviendo con poco más de un dólar por día. La sociedad hierve
por culpa de la corrupción oficial, pero
también a causa de las expropiaciones forzosas. En China, cientos de
miles de personas perdieron sus casas en los últimos años porque por ese
terreno debía cruzar un tren de alta velocidad, una autopista, una presa o, lo
más común, un complejo residencial de alto nivel. En la mayoría de los casos,
los propietarios apenas reciben una mísera compensación. El notable aumento de
los desalojos violentos se debe a la necesidad de los políticos locales de
vender el terreno a promotores inmobiliarios y poder pagar con esa plata los
préstamos recibidos por el gobierno central, dilapidados en inversiones no
siempre claras, según revela un informe de Amnistía Internacional. En China, la
tierra es propiedad del Estado, si bien los ciudadanos pueden comprar y vender
el derecho de uso durante 70 años, asi como mucho mas injusticias heredadas. La
“democracia”, por supuesto, brilla por su ausencia.
Ante este triste cuadro mundial, caótico y sombrío y el
papel no da para hablar de los árabes y musulmanes, es que surge en mí la
pregunta….. ¿Qué sistema, si es que existe otro, es el que nos salvara de este
caos?