Definitivamente arrebató mi atención la entrevista que
hace unos días tuvo el vocero del Episcopado Mexicano (EM), Manuel Corral, con
Rodrigo Vera -de la revista Proceso- cuando manifestó el interés que mantiene
hoy la jerarquía católica para que se lleven a cabo los cambios
legislativos necesarios y se les permita a los sacerdotes ocupar puestos de
elección popular, aspirar a una gubernatura, senaduría, diputaciones, o
presidencias municipales en nuestro país.
De inmediato recordé que durante el proceso
electoral que casi acabamos de concluir, todos los candidatos a la silla
presidencial, Josefina Vázquez Mota, Gabriel Quadri, Andrés Manuel López
Obrador y Enrique Peña Nieto, se presentaron en el mes de abril de este año
ante la noventa y cuatro asamblea de la (CEM) para exponer ante la plenaria de
los obispos católicos sus respectivas plataformas electorales.
Si la memoria no me falla, la primera ocasión que
sucedió un acto igual fue en los comicios del dos mil seis, cuando Felipe
Calderón, Roberto Madrazo y Andrés Manuel López Obrador expusieron sus
proyectos de gobierno ante el Episcopado Mexicano.
El tema no es menor y se antoja demasiado polémico
pues hay quienes sostienen que de inmediato se violentaría el espíritu laico de
la Constitución previsto en el 130 de la ley suprema, y por otro lado quienes
aseguran que por fin dejaríamos de “discriminar” a las autoridades católicas en
el acceso al poder.
Es aquí en donde la historia se vuelve fundamental
para comprender el porqué de la separación entre la iglesia y el Estado,
baste solo recordarla.
El Dr. José Luis Soberanes Fernández, ha sido muy
puntual al señalar que durante los sexenios priistas, algunos presidentes como
Manuel Ávila Camacho en los años cuarenta, Luis Echeverría, José López Portillo
(1976-1982), Miguel de la Madrid, y Carlos Salinas de Gortari apostaron
por la modernización de la relación del Estado con la Iglesia.
¿Qué papel jugará en este tema Enrique Peña? Me
pregunto ¿A qué se habrá comprometido el mexiquense con la jerarquía católica?
¿A que se habrán comprometido los demás candidatos en caso de que hubieran
ganado la presidencia?
Tal vez nunca lo sabremos. Ya el vocero Corral
declara haber tenido reuniones “informales” con el equipo del nuevo presidente.
De pronto me imaginé al cardenal Norberto Rivera Carrera,
Arzobispo de la Ciudad de México y Arzobispo Primado de México,
o al valiente pero polémico obispo de la Diócesis de Saltillo Fray Raúl Vera López,
en la boleta electoral junto con los candidatos independientes, los de los
partidos políticos de siempre, más los candidatos de los otros dos nuevos
partidos que actualmente se están gestando, el de “Morena” y el de Manuel
Espino y compañía.
Ya mejor ni reflexiono de temas que van de la mano
con la reforma si es que finalmente sucediera, como sería el financiamiento
público, precampañas, representación ante los organismos electorales, tiempos
de radio y televisión, fiscalización, propaganda electoral, en fin.
La verdad sigo sin poder visualizar la boleta
¿Usted si se la imagina?
@CPEREZZ001