La OTAN a las puertas de Damasco
Política Internacional | 23/10/2012

Acciones para derrocar  al gobierno sirio

Hasta la fecha, el objetivo  de largo aliento de  la  administración Obama  en Siria, de  defenestrar a Bashar al Asad, se  ha construido, basado en medidas  tales como la presión diplomática, la aplicación junto con la Unión Europea de  fuertes sanciones  económicas, las campañas propagandísticas, la guerra cibernética,  el estímulo a  la deserción  e incluso,  la  castración  física   de la  cúpula alauí.  Sin embargo, a pesar  de los vaticinios, que el régimen se caía  en pocos meses,  la realidad reniega de  los frutos esperados.

 

Resultados de  la aplicación de  las  medidas

Prueba de ello son   los  tres  fallidos intentos  del Consejo de Seguridad    de la  ONU para condenar y proceder  contra  Siria,  vetados por   Rusia y China, la  incapacidad  manifiesta  de  doblegar  al  ejercito sirio o lograr su   rebelión, la   exigua cantidad  de combatientes incorporados a  la lucha  contra Al Assad, la existencia  en las filas de los grupos  rebeldes de una peligrosa presencia de  yihadistas  y  de Al Qaeda, los  intentos fallidos en  incorporar, masivamente a la población al levantamiento, ante la incertidumbre  que genera  un nuevo  régimen  que nadie garantiza,  que no termine reprimiendo  a las minorías  cristianas, drusas, alauies  y  kurdas.

 

Nuevos enfoques de la cuestión siria

Frente a este desiderátum,  por las últimas declaraciones de algunos diplomáticos  y militares estadounidenses y los recientes  incidentes  entre  Ankara y Damasco, al parecer  la  estrategia respecto a la cuestión siria, se  aboca  a  un cambio de guión, donde la  opción por  el carril militar multilateral, parece  acentuarse. Así, Susan Rice, Embajadora de los Estados Unidos en el Consejo de Seguridad de la ONU, destacó que   la peor opción  (respecto a Siria)…; es,…por desgracia,  la que parece más probable. Paralelo a  ello, la portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland declaró que la situación en Siria exige la aplicación del artículo 7 de la Carta de las Naciones Unidas, que permite el uso de la fuerza armada para acabar con las amenazas y alcanzar la paz y la seguridad. Hacen  coro  a dicha apreciación, las  declaraciones de  oficiales estadounidenses de alto  rango  como las del  General Martin Dempsey, Jefe del Estado Mayor Conjunto, quien ante  la posibilidad de una acción militar en Siria, admitió estar dispuesto a ofrecer opciones, si se le pide, o la del  portavoz del Pentágono, George Little, quien recalcó la responsabilidad del  Ministerio de Defensa en  explorar todas las posibilidades existentes y tenerlas a disposición si es necesario y la  tercera declaración al hilo, sobre la amenaza de una  guerra química,  del Secretario de Defensa de EE.UU., León Panetta,  en ocasión de  la  fabricación de estructuras militares  que realiza en  Jordania, personal estadounidense.

 

Escalamiento en las  relaciones  turco-sirias

Aunado  al ruido provocado por  las mismas piedras que trae el río;  se  agregan,   el reciente   incidente   provocado por la  intercepción  del avión civil  de pasajeros, Airbus A320 de la Syrian Air,  que cubría la ruta Moscú- Damasco, el cual bajo sospecha de transportar armamento para el ejercito sirio, fue obligado a aterrizar en  Ankara, la intimidación  a un helicóptero artillado del Ejército sirio,  que bombardeaba posiciones de los rebeldes, el  significativo incremento  de tanques,  aviones de combate  y unidades de artillería turcas en la  frontera con Siria   y  el cierre del  espacio aéreo turco  a vuelos civiles sirios, con la excusa de que las autoridades  sirias están utilizando tales vuelos para trasportar material bélico.

 

Hipótesis de  salida

Los  hechos reseñados  nos compelen  a plantear   como mínimo siete hipótesis de  evolución del conflicto, que en su orden  de  complejidad descendiente serían: Primera, que  Ankara, provoque  un  conflicto militar real, artificial o ficticio  con  Damasco,  que le permita alegar   legitima defensa y forzar así una guerra con Siria, invocando  el articulo  5 del Tratado de la OTAN,  que establece  que en caso de ataque armado contra uno o varios de los Estados miembros, los demás Estados miembros adoptarán las medidas que juzguen necesarias con base en el derecho de legítima defensa. Segunda,  arropar con  “cobertura legal”, una  intervención de la OTAN, con el  argumento de incapacidad manifiesta  del gobierno sirio, para  controlar su  armamento químico,  advertencia  que ya  hizo  el  Presidente francés, Francois Hollende,  quien sentenció,  que el uso de armas químicas del régimen sirio, podría proveer una causa legítima para una intervención extranjera. Tercera, que Israel consuma la amenaza de ataque  preventivo  contra las  instalaciones nucleares iraníes   y provoque  una guerra  que  por  su magnitud,  arrastre a  Siria y se   aproveche de  la coyuntura  para poner   termino al régimen alauí. Cuarta,  que ese mismo país,  aduzca como  casus belli, el peligro de  que tales armas puedan caer en poder  de grupos  como el libanés, Hezbollah,  jurado  enemigo de Israel, para, como advirtió su Primer Ministro,  Benjamín Netanyahu, tener la excusa de  lanzar una operación militar contra  Siria.  Quinta, que la  tercera  hipótesis  se instrumente  con apoyo  de la cuarta. Sexta, que   Ankara,  atice aun más, el tema de   la utilización del espacio aéreo entre las partes,  para  vender externamente la  impresión  de que el espacio aéreo sirio es  “inseguro”, y  así justificar   la creación de una zona de exclusión aérea sobre dicho país  y  Séptima, que  Turquía simplemente esté  agitando   el  fantasma del conflicto con Siria, con el objetivo mínimo   de aumentar  la presión psicológica sobre Damasco y   así forzar la  renuncia de  Al Assad .

 

Por:   Euclides E.   Tapia C. Profesor  Titular de Relaciones Internacionales de la Universidad de  Panamá

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