Hola estimado lector.
Continuando con la temática de esta publicación, ahora quiero comentar algo
sobre el manejo de la energía por los mamíferos, como anteriormente mencione el
buen estado de nutrición en términos generales se puede considerar como el
equilibrio entre las calorías que se consumen y las que se gastan. En un
esquema ideal deberíamos de consumir un poco más de calorías de las que
gastamos, algo así como un 5% más de las calorías necesarias para mantener
nuestro equilibrio. Así pues tenemos dos tipos de balance metabólico, el
balance positivo en el cual la cantidad de energía que introducimos al cuerpo
es mayor al que requerimos y de esta manera se favorece la adipogénesis. En
cambio en el balance negativo las calorías consumidas por el organismo son
mayores a las que ingresan. En teoría ambas situaciones no deben de ocurrir,
puesto que, un balance positivo que se mantiene por un periodo de tiempo largo
siempre desencadena en obesidad y con ella llegan los problemas de salud que ya
todos conocemos, sin embargo es necesario un balance positivo durante la
gestación, infancia y pubertad. Puesto que en estos momentos los requerimientos
metabólicos se incrementan en forma significativa.
Si por el contrario se mantiene un balance negativo, al principio se
obtiene una disminución de peso y si este déficit persiste se produce una
pérdida de tejido adiposo, esta situación es la que busca la persona que quiere
bajar de peso, sin embargo la deficiencia calórica puede continuar produciendo
una disminución del tejido muscular y comprometiendo los procesos de recambio
celular que normalmente ocurren, de forma paralela se presenta la desnutrición,
curiosamente en los estados de desnutrición extrema, como en ciertas zonas de
África y en nuestro país, observamos que las personas desnutridas están con “la
piel pegada al hueso” y presentan una prominente “panza” (disculpa lo coloquial
de los términos) todo mundo pensamos que la panza es debida a una parasitosis,
lo que en realidad sucede es que, en estas personas la disminución de las proteínas
es tal que se produce un edema, un exceso de líquido extracelular, puesto que
las proteínas de la sangre principalmente la albumina, no es capaz de trasportar
este exceso de líquido y por ende se queda acumulado en el abdomen.
Por otro lado, es ampliamente conocido que la principal fuente de energía
en el hombre son los carbohidratos, es de los azucares de donde obtenemos
principalmente la energía, recordemos que los azucares están presentes en una
gran cantidad de alimentos, se caracterizan por su sabor edulcorado, pero existen
ciertos compuestos, que a pesar de estar formados por carbohidratos no son
dulces, como el almidón y el glucógeno. Un gramo de carbohidratos nos aporta 4
Kcal, al igual que las proteínas las cuales representan el segundo grupo de
nutrimentos en importancia. Por excelencia los lípidos se llevan el primer
lugar en relación al aporte energético, puesto que de 1 gramo se obtienen 9
Kcal. Cabria preguntarnos ¿Por qué no centramos nuestra alimentación en lípidos?
Una posible respuesta puede ser: hace algunos millones de años, cuando aun no evolucionábamos
como homínidos superiores, éramos herbívoros, por alguna razón comimos carne y
el aporte extra de energía y nutrientes impulso de manera excepcional nuestro
desarrollo, llegando así a incrementar la masa cerebral. Sin embargo las vías
metabólicas no evolucionaron tan rápido como nosotros quisiéramos, siguiendo
nuestra alimentación basada en carbohidratos. Claro que podemos basar nuestra
dieta en proteínas y lípidos, solo que el precio que se paga es alto, sino
voltea a ver a las personas que acostumbran a cenar, comer y desayunar tacos. A
manera de nota cultural, un gramo de alcohol tiene 7 Kcal, ahora entiendo
porque dicen que “al pulque solo le falta un grado para ser carne”.
Lo anterior estaría incompleto, si no mencionamos que el aprovechamiento de
la energía contenida en los azucares, grasas y proteínas. No solo depende de la
cantidad que consumamos, sino también de su disponibilidad, es decir la
capacidad que tenemos para aprovechar estos nutrientes. La celulosa está
compuesta por glucosa, pero si nos comemos un árbol o una hoja del periódico no
obtenemos energía y esto es debido a que los enlaces por los cuales está unido
el polímero no pueden ser rotos por nuestras enzimas digestivas. De forma
similar ocurre con las proteínas de los insectos, las encontramos en grandes
cantidades, más sin embargo, no son del todo disponibles. De hecho las
proteínas de la carne que consumimos, debe de primero esta cocida para poder
ser digerible.
Así pues tenemos un panorama, donde lo ideal es consumir un poco más de las
calorías que requeríos, cerca de un 10% y consumirlas de alimentos que sean de
cantidad, no solo calorías vacías como en los alimentos chatarra. Me despido
agradeciendo tu atención y espero pronto estar publicando una nueva opinión.