Astronomía. Los astrónomos piensan que eran cinco planetas enormes pero que el
famoso salto de Júpiter expulsó a uno del barrio convirtiéndolo, lo más
probable, en uno de esos objetos flotantes que andan por el universo sin
ataduras a la órbita de una estrella
El
Sol es nuestro protagonista principal. El Sistema Solar se formó a su alrededor
y para comprender la evolución de los seres vivos en el planeta hay que
vislumbrar la evolución de nuestra estrella y los planetas a su alrededor.
Ciertamente, el vecindario es formidable. Además de los planetas y todas esas
diversas ‘lunas’ que los orbitan, meteoritos, cometas, asteroides, polvo y gas
son algunos de los que habitan el barrio espacial y, por supuesto, los humanos
queremos entenderlo.
Hoy
se supone que todo comenzó hace unos 4,600 millones de años. Una nube
gigantesca de gas y polvo colapsó bajo el peso de su propia gravedad y es
posible que haya comenzado a dar vueltas como el agua que se va por el
fregadero y en el centro, nuestra estrella comenzara a formarse. Los vientos de
un sol en activación, que se ponía cada vez más grande, alimentaban otros
pedazos más pequeños de polvo y gas que también habían colapsado y éstos a su
vez se convirtieron en los planetas, los cometas y todo lo demás. Cuando el Sol
deja de soltar gas y polvo, los planetas dejan de crecer. Por el momento, los
investigadores saben la edad y la posible historia del sistema por isótopos y
sus reacciones, metales y otras piedras estudiadas. Aún así, nos dicen que las
edades, por ejemplo, de las más antiguas piedras en la Tierra de unos 4,300
millones de años, serán más certeras con el tiempo cuando adquiramos más
conocimiento sobre el efecto de las placas tectónicas sobre las rocas y
minerales terrestres.
Y
es un rasgo característico de este tipo de investigación aún compleja para los
tiempos; suelen surgir sorprendentes extrañezas. Y es el caso actual con un
nuevo estudio que indica la posibilidad de que un planeta gigante haya sido
expulsado de nuestro sistema.
“Tenemos
todo tipo de pistas sobre la evolución temprana de nuestro sistema solar. Estas
pistas han sido obtenidas a través de un análisis trans-neptuniano de una
población de pequeños objetos espaciales conocida como el Cinturón de Kuiper y
también del récord de cráteres en la Luna. Estas pistas sugieren que las
órbitas de planetas gigantes fueron afectadas por la inestabilidad dinámica que
existía cuando el sistema sólo tenía 600 millones de años. Como resultado, los
planetas gigantes y los cuerpos más pequeños, se alejaron unos de otros”,
explica David Nesvomy del Instituto de Investigación Southwest.
Dinámicas colisiones
Ciertamente,
los numerosos habitantes del cinturón son parte del sistema. En este vasto
espacio, una correa de pequeñas piedras espaciales fue formada por el increíble
dinamismo de esta temprana época. Impactos habían por doquier, planetas en
intenso movimiento, los que no viajaban hacia el cinturón se movían dentro del
sistema causando aún más colisiones. Los gigantes también se movían, apartando
y empujando a los más pequeños hacia otros lados.
“Existe
un problema con esta idea en general. Cambios lentos en la órbita de Júpiter
hubiese creado potencia en las órbitas de otros objetos más pequeños, lo que
provocaría una colisión entre la Tierra y Marte o con Venus”, explica.
Y
es aquí donde nos topamos con la teoría del Júpiter-saltarín. Efectivamente, se
piensa que Júpiter saltó; Nesvomy condujo miles de simulacros computarizados
del sistema y descubrió que el brinco del planeta se originó de la dispersión
de Urano o Neptuno y que uno de estos planetas fue arrojado del sistema. Algo
no encajaba, “algo andaba muy mal”, pensaba el investigador.
Rebotado del barrio
“Se
me ocurrió que el sistema pudo tener cinco, en vez de cuatro planetas gigantes
y comencé a elaborar los simulacros con un planeta adicional con masa similar a
la de Urano o Neptuno y todo comenzó a tener sentido. Un planeta fue arrojado
del sistema por el brinco de Júpiter, esto nos deja con cuatro y los planetas
en el área terrestre sin ser molestados”, indica.
Las
observaciones de esos planetas que andan flotando libres por el universo, sin estar
atados a las órbitas de variadas estrellas, fortalecen más la idea de que un
planeta fue erradicado del sistema. Un planeta gigante que puede ande flotando
por ahí.