Todos sabemos que el trabajo que realizan
los medios de comunicación puede llegar a ser determinante en muchos temas de
la vida nacional, y el proceso electoral federal que estamos viviendo no es la
excepción.
Por ello, uno de los desafíos a los que
seguramente se están enfrentando nuevamente los comunicadores en estos
comicios, se traduce en elegir entre la objetividad de la noticia o voltear
hacia la tentadora inclinación de explotar el escándalo de alguna candidata o
candidato, como medio para lograr un mayor rating en su medio.
La realidad es que en nuestro país se ha
venido privilegiando la información del escándalo, aunque no podemos dejar de
señalar que en particular en estas elecciones, todos los candidatos se han
esforzado por “dar la nota”
Aunque muy probablemente en el periodo de
campañas, de pronto van a florecer “expedientes”
de cualquiera de los candidatos que están disputando la Presidencia de la
República, la manera en que los medios se comporten en cuanto a la información
es muy importante, sobre todo cuando se ha venido especulando que existen
elementos de sobra para suponer que habrá un resultado muy cerrado entre las
dos primeras fuerzas políticas.
Así las cosas, el papel que juegan en este
proceso electoral federal es fundamental y por ello su compromiso debe ser
difundir con responsabilidad y veracidad el manejo de su información.
En este año electoral, a nadie, si a nadie,
le conviene que se engrandezcan las descalificaciones, la discordancia, y las
agresiones en las campañas, ya que el resultado será el mismo, otra vez
campañas con alto descrédito, disconformes y ofensivas para los electores que
en nada abonan a nuestro sistema político electoral.
Debe haber claridad para el periodismo
político, que el reto de hoy es sacudir el aburrimiento y desinterés de la
ciudadanía por el tema que nos ocupa, que las personas tengan la seguridad de
que lo se les comunica, tiene bases sólidas y de esta manera poder expresar
nuestra opinión informada y objetiva respecto del acontecer político.
Así, estaremos en mejores condiciones de
valorar las propuestas que los diferentes partidos pondrán en la mesa y entre
todos lograr un proceso electoral con responsabilidad.
Para concluir, y partiendo de que los
medios ejercen una función social y trabajan con la información que es un bien
público, sería de mucha utilidad para los sufragantes que se generara una
amplia cobertura de las actividades proselitistas de todos los actores, así como la preocupación por mantener el
equilibrio entre los contendientes sobre todo en los temas más sentidos por
ellos y la sociedad.
México se lo merece.