“Las causas
endógenas de la revuelta del mundo árabe (revolución democrática en las
intenciones, pero aún no en los resultados) con sus exigencias de libertades,
fin de las desigualdades económicas, agitación del integrismo, son de difícil
determinación y peor cuantificación; pero las exógenas, los instrumentos con
que estas operan y las constataciones que de ellas puedan derivarse, parecen
estar algo más claras.”, según Miguel Ángel Bastenier en el editorial
del 23 de febrero del diario El País de España.
Ahogado por una crisis socioeconómica
desde 2008, Túnez inició una revuelta popular en diciembre de 2010, que hoy
asume el papel de génesis en la ola de cambio que se propaga en el mundo árabe.
Las manifestaciones en la república tunecina vieron su objetivo cumplido el 14
de febrero tras la salida de Ben Alí, luego de 24 años en el poder. Las
reformas sociales han sido el elemento catalizador para las protestas que
buscan liberar la opresión de sistemas de gobierno basados en la autocracia y
la sumisión hacia el líder.
El efecto contagio llegó a Egipto, el 25
de enero. Las calles de El Cairo se mantuvieron repletas de ciudadanos durante
18 días. El eje de la protesta era exigir la salida de Hosni Mubarak luego de
29 años en el poder. La dimisión del mandatario árabe el 11 de febrero, dejó al
Congreso Militar al mando, el cual debe centrarse en el inicio de una
transición ordenada.
Bajo la organización de las fuerzas
militares, se enmarca un avistamiento democrático reclamado por los opositores.
“Ellos han prometido hacerlo, pero
parece más un ejercicio de retórica destinado a mantener la calma entre los
manifestantes que una intención sincera en sí”, señaló Tony de Viveiros,
analista internacional del semanario 6to. Poder. “Yo creo que el propósito real
es garantizar que la república laica que existe en Egipto se mantenga e impedir
que el fundamentalismo islámico crezca y se haga con el poder”.
A la par de Egipto surge Yemen, quien
inició su revuelta popular el 27 de enero contra el régimen de Alí Abdalá
Saleh, presidente del país desde 1990,
lo que obligó en un intento de frenar la protesta el 2 de febrero, a echar para atrás unas
reformas constitucionales con las que buscaba perpetuarse en el poder. "Me piden que
me vaya, pero no me iré más que por medio de las urnas en el 2013" .indicó
Saleh, en rueda de prensa.
“La situación
pudiera ocasionar un estallido social de tal magnitud que podría ser
aprovechado por la franquicia de Al Qaeda en la península arábiga que opera
desde Yemen la cual ha sido puesta a raya por Saleh)” añadió de Viveiros.
Escrito para: www.diarioinforme.com