El origen de las revueltas que hoy incendian el medio oriente, tiene sus
causasendógenas en la autocracia de los gobiernos que se han impuesto en los
pueblos bajo la figura de liderazgo el cual no conlleva a otro camino más que
la sumisión ante el gobernante. El génesis de las revueltas populares nace en
Túnez con la caída de Ben Alí, quien se mantuvo durante 24 años en el poder,
imponiendo políticas de Estado, que sumieron a la república tunecina en una
asfixia economía que sirvió de catalizador para iniciar las protestas. El efecto contagio inicia su propagación, Egipto se levanta el 27 de enero,
con el firme objetivo de buscar la salida del hoy ex mandatario Hosni Mubarak,
luego de permanecer 29 años en el poder. Los hechos que rodearon la salida de
Mubarak se ven reflejados en el espejo de la búsqueda de los pueblos sedientos
de conocer el sistema democrático, donde exista la inclusión, sin embargo, el
pueblo de El Cairo aún manifiesta por nuevas reformas, y espera que se inicie
una transición medianamente ordenada bajo el mando de la fuerzas militares. Luego de las revueltas egipcias se levanta Yemen, quien aún se mantiene de
pie exigiendo la salida del Alí Adbalah Saleh, presidente desde 1990. Todo
parece indicar a través de estos sucesos que el medio oriente, lejos de iniciar
una guerra religiosa por el dominio de poder, ha concentrado sus fuerzas en
hacer caer a los regímenes dictatoriales que han llenado las páginas de la historia
árabe de sangre y miseria. A manera de ola que se mueve por todo el mundo islámico exigiendo el
cambio, Libia se sumado a las protesta siguiendo la fiel estela del efecto
domino, solo, que el cambio aquí ha sido mas represivo, y condenado de forma y
fondo por el “líder” Muamar el Gaddafi, quien se niega a soltar el poder del
país norafricano. Gaddafi gobierna desde 1969 bajo un sistema autocrático y de
sumisión de los poderes ante el. Los sistemáticos ataques del gobierno libio contra los rebeldes que exigen
su salida han contabilizado miles de muertos, lo que ha significado el punto y
aparte en el cambio que se venia produciendo en las naciones árabes. Ahora la
Corte Penal Internacional espera por Gaddafi, quien según su perfil, no asumirá
ser juzgado por la justicia, lo que deja la puerta abierta a las otras
opciones, mientras los libios luchan por mantener el control de las principales
ciudades para lograr la salida. Argelia, Marruecos y Bahrein también han levantados las voces de protestas,
pero hasta ahora ninguna de estas naciones ha visto los objetivos cumplidos
como Túnez y Egipto. La tecnología ha servido de puente de comunicación entre
los pueblos, mas no ha sido el elemento fundamental en las protestas, las redes
sociales como Facebook y Twiiter, han colaborado con la difusión de la
información y la organización de las masas, pero estas no son el origen real de
las revueltas. Es necesario dejar en claro que las protestas populares que viven los
países árabes, tienen sus orígenes en la opresión de los pueblos y la
precariedad económica a la que han vivido sometidos por años. Quizás luego de
que estas revueltas cesen se iniciará una lucha por el poder, entre las fuerzas
religiosas, pero por ahora sunitas y chiitas, islámicos y musulmanes se
mantienen en las calles luchando por saborear la democracia. La Revolución del Jazmín ha sellado una página en la historia del mundo.
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