Vaticano y Pederastia
Religión | 23/02/2019
El murmullo del conciliábulo del Vaticano tiene ecos en las mazmorras del espanto, donde almas engrilladas suplican por verdad y luz. Las que le ha negado la ignominia lasciva y rastrera de buitres degustando el cuerpo de Cristo, mientras cobran indulgencias y trafican influencias a cambio de treinta monedas de oro y sangre. 
En espasmos se ha solazado la Bestia ocupando sillones cardenalicios, para idear muros, secretismo y mentiras despiadadas, para tapar el dolor perenne de los niños y jóvenes mancillados en las inmundicias de sus pastores. 
Las campanas a duelo, mientras la Iglesia de carne y cicatrices clama por justicia, por última vez.
Valparaìso, 21/02/2019

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