Una clara posición político ideológica reflejó la declaración de principios del Alcalde Jorge Sharp, al plantear su compromiso por combatir la desigualdad y procurar la participación de los ciudadanos en el municipio. Esas declaraciones genéricas, que rayan la cancha en el plano conceptual, han sido sacadas de contexto y han sido usadas en una campaña anticipada para intentar descalificar al joven abogado.
Porque Jorge Sharp dio pie para que le
atribuyeran una posición negativa frente a algo puntual, como lo es el Año
Nuevo en el Mar, que es una tradición de Valparaíso, tan sentida por los
porteños como la del Quiosco Roca lo es para los magallánicos. El punto ha sido
que su respuesta donde señaló que los fuegos artificiales no serían
prioritarios, aunque los de este año ya estaban contratados. dio pie a una
tergiversación de la prensa oficial y a declaraciones destempladas, queriendo
limitar de entrada al novel Alcalde, antes que asuma el cargo.
En este contexto inicial, Jorge Sharp ha debido
dejar la reflexión política para concentrarse en su nueva investidura, donde le
corresponderá dirigir una organización compleja, que cubre un extenso
territorio. Y en la conducción de la ciudad, las urgencias serán las que ha
definido la comunidad porteña por décadas: la seguridad, el comercio informal,
la falta de vespasianas o baños públicos decentes, la basura, los rayados, la
tenencia responsable de mascotas, la invasión inmobiliaria, la relación Puerto –
Ciudad, entre muchas.
Explicitar sobre la forma de ordenar los
equipos humanos, con liderazgo y rigor técnico, es parte del trabajo que se
espera del flamante Alcalde. El traspaso del mando debe ser el primer desafío
para el nuevo equipo de confianza del Alcalde Sharp. Realizar las auditorías
necesarias para hacerse cargo de los asuntos en marcha, será una prioridad para
iniciar con transparencia su gestión, toda vez que la responsabilidad
administrativa de su antecesor sólo rige por 6 meses.
Aterrizar ese compromiso principista de
combatir la desigualdad, exige asumir en la gestión municipal, la realidad del
marco jurídico del Derecho Nacional Público, del Derecho Administrativo, de la
Ley de Municipalidades y demás normativa pertinente, con la regla de oro que ordena que cada organismo debe
funcionar en el ámbito de sus propias competencias y mantenerse siempre en la
legalidad y procedencia de su ejecución presupuestaria.
Un gran déficit a enfrentar como ciudad, es la
coordinación horizontal de la Municipalidad con otros servicios públicos, tales
como el MOP, SERVIU, Gobernación Provincial, GORE, y con empresas como ESVAL,
CHILQUINTA y EPV. Después del mega incendio, una de las complicaciones mayores
fue ordenar a los diversos entes para alinearlos en el proceso de reconstrucción.
Esto deberá ser una función a cargo del propio Alcalde, lo que pondrá a prueba
su liderazgo.
Y en lo que se refiere a participación
ciudadana, el Alcalde tiene la impronta y espaldas de su alta votación y puede
recurrir a la herramienta de las consultas plebiscitarias para dar
transparencia y legitimidad a temas cruciales para el desarrollo de la ciudad.
Destrabar, por otra parte, la burocracia que impide el funcionamiento de las
Juntas Vecinales, llevará a la democratización pendiente por 26 años de esas
unidades barriales, dándole un carácter distinto al desarrollo comunitario,
sacando del circuito clientelista a los operadores políticos.
Caminar hacia una gestión concreta, con eficiencia
y eficacia, es el aterrizaje que Jorge Sharp y su equipo deben estar
dilucidando en estas semanas que restan para asumir el gobierno local. Se cerró
el tiempo de las declaraciones, se viene una dura tarea. Valparaíso está
expectante.
Hernán Narbona Véliz,
Periodismo independiente, 07/11/2016 @hnarbona en Twitter.