¿Qué explica la
distribución de los ataques rusos en Siria? La obligación de eliminar
yihadistas rusos.
El frustrado atentado
en Moscú el pasado fin de semana es una de las consecuencias inmediatas del envolvimiento
militar directo de Rusia en el teatro Sirio. Una actividad que hace predecible el
incremento de la actividad terrorista en el Cáucaso y la región del Volga, y que
seguramente fue evaluado antes de lanzar la operación.
El
despliegue ruso en Siria se orienta en la decisión de apuntalar al régimen de
Bashar Al-Assad pero también por algo que se suele olvidar, el conflicto mayor
entre sunitas y chiítas que vía violencia y terror busca la perspectiva de una
guerra civil o el colapso del gobierno ruso o, al menos, el de algunas de sus
republicas como Chechenia o Daguestán.
El
lunes el Servicio Federal de Seguridad (FSB) entregó los avances de la
investigación sobre ataques terroristas inminentes en Moscú. En el departamento
donde se preparaba la bomba se detuvo a 15 personas, trece de ellas son nacidas
en el norte del Cáucaso (tres chechenos) y dos son sirios.
Se
puede esperar que no será el último intento; al contrario las fuerzas bajo
presión seguramente intensificaran el reclutamiento de nuevos extremistas en el
Caucaso.
Intentos
de promoción que al menos en el espacio virtual, ya son visibles. Por ejemplo,
el líder del autodenominado “Vilayet Cáucaso”, la rama del Estado Islámico en
Rusia, Abu Muhammad Kadarsky (nacido como Rustam Asilderov) llamó a sus
seguidores a luchar contra Rusia en el Cáucaso del Norte. Aunque las últimas
semanas ha estado escapando de varios operativos que han acabado con tres
cabecillas del grupo y cuatro de “Emirato del Cáucaso”, otro grupo yihadista.
Como
se ha indicado los ataques rusos han tenido como objetivo zonas controladas
por la agrupación “Jabhat al-Nusra” y
una serie de grupos más pequeños del norte de Siria como “Jaish al-Ansar wal
Muhajirin” formado por extranjeros, y que se ha alineado tanto con Al-Nusra
como el Estado Islámico.
Como
resultado de la operación aérea el ministro de defensa anunció que 185
militantes habían sido muertos.
Por
los grupos que controlan los lugares atacados podemos suponer que entre los
militantes muertos deben haber personas de Chechenia y Daguestán, como Uzbekistán
y Tayikistán, quienes por regla general llegan a Siria para unirse a Jaish
al-Ansar wal Muhajirin.
Por
otra parte, la reacción no se ha hecho esperar y Reuters informó que
representantes de 40 grupos insurreccionales han iniciado negociaciones para el
establecimiento de un “ejército” unificado en el norte del país, cerca de Alepo.En
el mismo sentido se pueden interpretar los intentos del lanzamiento de cohetes
tipo grad y sobre la base rusa en Latakia desde las montañas de los alrededores.
CONCLUSIÓN
El presidente Valdimir
Putin ha mostrado su disposición a arriesgarse a la confrontación, no sólo con
el yihaidismo sino también con los Estados Unidos. Lo hizo por primera vez con
la anexión de Crimea, y ahora en Siria. Ambos casos con seguridad son el resultado
de análisis estratégicos donde la ‘necesidad y oportunidad’ suman más que el
riesgo.
Una
de esas necesidades, se puede colegir, es la seguridad dentro de Rusia recurso
de impedir el regreso de los ciudadanos rusos reclutados por el radicalismo
islamista.
Los rusos aparecieron por primera vez en Siria
en el verano de 2012 en el ataque a Alepo. Eran pocos en número, pero se
mostraron muy organizados y eficaces. La figura más emblemática entre ellos es Abu
Omar al-Shishani Tarhan, un georgiano de 29 años originario del valle de
Pankisi, que se inició en la Segunda guerra ruso-chechena y que en la
actualidad es uno de los comandantes de Jaish al-Ansar wal Muhajirin en Alepo.
Solo
en esa perspectiva, sería lógico esperar una intensificación de los ataques
aéreos contra las posiciones de los terroristas, y por supuesto, en estrecha
correlación al éxito o no de la ofensiva terrestre iniciada por el Ejército
Árabe Sirio y sus formaciones aliadas.
El
ministro de Relaciones Exteriores ruso, Sergei Lavrov, ha dicho que Moscú hará todo lo necesario para que “quienes
se han unido al Estado islámico no lleguen a casa”. Esto podría explicar la
distribución de los ataques rusos.