Una de las enfermedades con
mayor auge en los últimos años. Tanto a nivel mundial, como a nivel nacional es
la influenza, esta variedad de enfermedad respiratoria se caracteriza por tener
un alto índice de virulencia, pudiendo infectar a humanos de todas las edades,
teniendo un alto grado de mortalidad cunado los pacientes infectados no son
atendidos de forma adecuada.
Los primeros registros que se
tienen de enfermedades respiratorias agudas, las cuales aparecen por un par de semanas
y posteriormente como por arte de magia desaparecían, son realizadas por
Hipócrates en el año 412 A.C. Durante el trascurso de los siglos, se siguieron
presentando epidemias de estas enfermedades respiratorias agudas, de hecho en
Italia se asigno en el siglo XV el nombre de influenza di freddo, la cual traducida al español significa
influencia del frio, esto asociado a la aparición de las epidemias con periodos
de frio. Ya en el siglo XVIII el termino influenza fue adoptado por Inglaterra
y por este mismo periodo los franceses lo llamarón Grippe.
La primer pandemia se registró
en 1580, la cual inicio en Asía y de allí se diseminó a Europa y África, la
mortalidad fue elevada y sin dudas se vio favorecida por el hecho de la
práctica de la sangría, la cual se realizaba a los infectados, con la finalidad
de reducir los cuadros febriles que son característicos de este padecimiento.
La búsqueda del agente
etiológico ha sido intensa y en este caso ha estado plagado de especulaciones,
las cuales van desde las estrellas, el clima, lo gases de los pantanos, en
general los vapores producidos de aguas estancadas, de hecho en 1859 una gran
parte de los epidemiólogos aseguraban que la influenza no era transmisible. No
fue hasta el establecimiento del principio microbiológico cuando se logró
aislar un bacilo, proveniente de la garganta de algunos infectados, este bacilo
se bautizó con el nombre de Haemophilus
influenzae, el cual permaneció como agente causal hasta finales de la
década de 1920, cuando se aisló por primera vez una cepa viral de los cerdos
contagiados con influenza. En 1933 se pudo aislar el virus de los humanos,
confirmando de este modo la etiología de la enfermedad, de manera simultánea al
aislamiento en los humanos, se reportaron aislamientos en diversos animales
como los caballos.
Los virus de la influenza
forman parte de la familia ortomixoviridae, la cual tiene la característica de
ser pleomórficos, pudiendo ser los viriones esféricos o filamentosos. La
envoltura viral está compuesta por segmentos de membrana plasmática de la
célula hospedero, la cual contiene proteínas virales como las neuraminidasas
(NA o N), las hemaglutininas (HA o H) y las proteínas de matriz.
Con base a sus características
inmunológicas y moleculares, se han podido clasificar a los virus de la
influenza en tres tipos: A, B y C. Únicamente se ha subdividido el tipo A,
empleando sueros capaces de diferenciar entre variedades de H y N. De esta
subclasificación obtenemos las variables H1N1 y H3N2, las cuales han sido las
que presentan mayor patogenicidad para el hombre. Los virus de la influenza son
del tipo retrovirus, es decir contienen en su cápside ARN, al igual que el virus
del VIH y de la hepatitis. Las proteínas H y N son usadas como receptores los
cuales participan activamente en los procesos de infección de las células del
hospedero.
Una vez que el virus se ha
implantado en el epitelio de las vías respiratorias, comienza una etapa de replicación
viral, causando la descamación de las células ciliadas y células productoras de
moco, en ambos tipos celulares se produce lisis, liberando antígenos que
reclutan a macrófagos y linfocitos. La liberación de marcadores humorales de la
inflamación desencadena los malestares nasales, como la excesiva secreción de
moco y la obstrucción de las vías respiratorias, de forma complementaria la
lisis celular favorece la colonización de esta vía por bacterias oportunistas.
La transmisión de la influenza
se presenta cuando se está en contacto con gotas de saliva cargadas de partículas
víricas, las cuales pueden ser aspiradas o ingeridas, cuando se saluda de beso
o cundo los pacientes estornudan cerca de personas sanas. También puede existir
contagio por medio del uso de objetos contaminados con la saliva de personas
infectadas, es por este motivo que en una de las medidas de prevención
adoptadas es el uso de desinfectantes tópicos, así como la limpieza profunda de
las superficies potencialmente que han estado en contacto con personas
infectadas.
El cuadro clínico inicia con
un súbito ataque febril, el cual es mayor a 38° C, se presenta también un
fuerte ataque al estado de salud general, teniendo cefaleas intensas y lagrimeo
abundante, así mismo, se presenta un incremento significativo de las
secreciones, lo cual puede ocasionar broncoaspiración y con ello la muerte. A
pesar de que la infección viral sea delimitada, comúnmente se presenta neumonía
bacteriana secundaria a la infección. Los casos de influenza deben de ser
tratados en un ambiente hospitalario, para poder brindar mayores probabilidades
de supervivencia, sin embargo, los gastos que generan las atenciones muchas
veces sobrepasan la capacidad de los sistemas de salud para reaccionar ante una
epidemia.
El diagnostico se establece
mediante los signos y síntomas, en cuanto a las pruebas de laboratorio se puede
realizar determinación de antígenos contra el virus, cultivo del virus mediante
cultivo celular y el empleo de herramientas de biología molecular como RT-PCR o
PCR en tiempo real. Este último método resulta ser muy eficaz, rápido y con alta
sensibilidad. En cuanto al tratamiento, en la actualidad tenemos acceso a diversos
fármacos retrovirales que ayudan al tratamiento, así como, el tratamiento
efectivo de los síntomas de la infección.
Se ha demostrado que la mejor
medida de prevención es la vacunación, la cual en México es publica, solo que
hay que evaluar la administración de la vacuna a las diversas personas, tomando
en cuenta su estado de salud en general. Una de las características más
sobresalientes de la influenza, es que de forma natural hay una alta incidencia
en periodos invernales lo que se conoce como influenza estacional.
Todo mundo parece juzgar
duramente las medidas preventivas tomadas por el sistema de salud cuando aparece
un brote de influenza, pero a nivel personal, me ha tocado ver y muestrear
pacientes con influenza, les aseguro que no es un juego o invento, realmente se
ven comprometidos y las secuelas que presentan son incapacitantes, además de
que se requiere de una infraestructura muy fuerte para poder dar asistencia a
los casos. Por tal motivo la mejor medida preventiva es vacunarnos.
Para saber más te recomiendo
dar una vuelta por estas paginas:
http://publicaciones.ops.org.ar/publicaciones/publicaciones%20virtuales/GripeApubW/introduccion.html
http://www.facmed.unam.mx/deptos/microbiologia/virologia/influenza.html