Investigadores en Alemania han desarrollado un robot con piel tan
similar a la humana que es capaz de reaccionar a un soplido.
En
la imagen, cortesía de Andreas Heddergott en la Universidad Técnica de Muenchen
(Technische Universitaet Muenchen), el ingeniero Philip Mittendorfer junto al
Robot Bioloide con un sensor de 31 módulos hexagonales distribuidos por todo el
cuerpo. Estos sensores hacen de la piel del robot un poco similar a la del
humano ya que puede medir la temperatura, el toque y la velocidad.
Uno de los
problemas con la vida artificial es la conciencia. Como no hemos llegado a
comprenderla a cabalidad, es difícil regalársela a los robots o programas que
construimos. El neurólogos Vilayanur Ramachandran ha encontrado con sus
análisis y experimentos, que existen áreas para conciencias de zonas en
específico, es decir, hay lugares neuronales que poseen su propia conciencia y
muchas veces continúan funcionando aunque otras partes no lo estén, partes que
para nosotros eran mucho más importantes. Ciertamente, partes de nosotros
tienen su propia cognición y los receptores que nos avisan que por allá anda
todo bien, la piel es una de ellas.
Y hemos hablado antes de la piel, que es
realmente un órgano asombroso. Nos envuelve en esta epidermis que trae y lleva
información sobre todo el cuerpo y el ambiente al cerebro. Las células de
nuestra piel están conectadas al sistema nervioso y el cerebro y se encargan de
transportar toda la información necesaria donde se puede reparar o activar la
acción requerida. Estos nervios informan sobre la temperatura, vibraciones,
presión, fuerzas y todo tipo de dolor, además de que nos envuelven en lo que
somos, diferenciándonos de los demás y del ambiente.
Cuando los investigadores construyen robots,
el modelo a seguir es el ser humano. Por ello, los científicos desean obtener
una piel idéntica, similar o mejor que la del Homo sapiens para ponerla en el
robot, así, el organismo artificial estará mucho mejor preparado para el
ambiente. Los expertos en la Universidad Técnica de Muenchen (TUM), en
Alemania, están desarrollando una piel artificial para sus robots, desean que
provea con la información táctil de la que hablábamos y que suplemente la
percepción robótica que está formada por ojos de cámara, escáner infrarrojo y
manos que agarran.
“Con esta piel esperamos reacciones al toque;
así, cuando el robot se dé con algo que se retire de forma espontánea o use sus
ojos para ver la fuente del golpe y el impedimento. El sentido de la vista
suele estar oculto en un robot porque los objetos pueden estar escondidos, en
ese sentido, la percepción en el organismo artificial está más completa con el
sentido del tacto; especialmente en un ambiente donde el robot estará en mayor
movimiento”, dice Philip Mittendorfer quien desarrolló la piel en el Instituto
de Sistemas Cognoscitivos del TUM.
La máquina y sus piezas
La pieza central del robot es un plato
hexagonal de cinco centímetros cúbicos, cada circuito contiene cuatro sensores
infrarrojos que sirven para detectar cualquier cosa más cerca de un centímetro.
Ciertamente, cuando nos encaramos a la construcción de un robot nos damos
cuenta por qué ha tomado millones de años desarrollar cualquier animal. En este
robot, también hay seis sensores de temperatura y un acelerómetro.
“Somos capaces de detectar el toque ligero,
el que corresponde a que nos acaricien los cabellos finos sobre la piel del
brazo. La máquina también sabe cuál de sus extremidades ha sido tocada o
movida. Intentamos meter tantos sensores posibles en el menor de los espacios,
pero también mantenemos el crecimiento de los circuitos abiertos para luego
añadir otros sensores como el de la presión”, dice.
Por supuesto, para que el robot tenga la
habilidad de la detección debe de enviar la información y esperar respuesta de
una computadora mayor, lo cual ocurre de forma automática. Por el momento, la
piel no ha sido completada, sólo 15 sensores ya nos muestran que funciona el
principio, sólo hay que soplar en ella y el brazo reacciona.
“Esta será una máquina que reaccionará a
cualquier toque ligero que le des, aún en la oscuridad. Con esta piel, el
robot, se mueve más cerca de la humanidad”, dice Gordon Cheng, supervisor de
Mittendorfer.
En este video de YouTube podemos
ver los módulos y las reacciones táctiles del robot. Aún estamos muy lejos de
uno similar al humano pero funcionan.