Coima.
Política Nacional | 20/07/2013

Un dirigente sindical no puede ser candidato a diputado. O algo así, fue la frase que escupió en algún programa de telepresion un incondicional simpatizante del actual modelo de gobernabilidad. Esto, despierta entre la gente espontáneo un debate a nivel nacional atentamente explotado por el brazo mediático del individualismo.

Este periódico y oportunista desfile de falsos dilemas están destinados a generar un chorro de encendidas opiniones donde abunde el fanatismo, tanto para la incondicional defensa como para el instantáneo repudio.  Todo por supuesto, sin que importe para nada la veracidad del "dicho", o sea posible encontrar un alma dispuesta a esperar confirmación alguna. Esa es por ahora la bien inyectada y popular costumbre.

Este fenómeno manipulador es permanente, y su apariencia inofensiva oculta la calculada aplicación de un plagio al sofisticado mecanismo comunicacional de las potencias emergentes en la post guerra mundial. Las Alianzas Francesas y Las squolas Italianas, son un buen ejemplo de esta exportación socio-cultural. Los norteamericanos prefieren llamarlo el "Poder blando". (soft power)  Término acuñado por el profesor Nye de la Universidad de Harvard en 1990, en un libro donde él, explica la utilidad de emplear con preferencia mecanismos de neutralización en vez de los habituales de coerción en la persuasión internacional.  Con el desarrollo de este revolucionario concepto, Nye logra que líderes de relevancia mundial, dentro y fuera de los Estados Unidos, lo prefieran hoy para describir la manipulación mediática o la  ayuda económica,  en reemplazo de las ocupaciones militares para "sugerir" o imponer su estilo de vida,  y desde luego,  demás está decirlo,  su conveniencia.

 

Estados Unidos que surge victorioso y superpotente ' al concluir la segunda guerra mundial, debe enfrentar los desafíos reservado históricamente a los imperios. Pero tiene además un adversario peligroso en lo ideológico y desde luego en lo económico y militar. En estas circunstancias, los norteamericanos deben vender al mundo una imagen más atractiva que la Unión Soviética y así fue.  Mientras disputaron  en tiempos de paz probablemente la peor guerra que la memoria del hombre pueda recordar, la bien llamada guerra fría. ( otro termino extraído del pozo creativo de los norteamericanos ) La guerra fría,  fue un enfrentamiento integral indirecto entre las dos superpotencias y sus aliados hemisféricos. Empezó en 1945 recién terminada la guerra y termina, bueno,  al inicio o el final de la Perestroika, la que como todos sabemos,  disolvió la Unión de Repúblicas Soviéticas en 1991.

 

Estados Unidos entonces, ofreció al mundo un modelo social más abierto en lo económico y menos restrictivo en lo social. Hay aquí material inagotable para describir con mayor precisión razones, la expansión y la profundidad de los esfuerzos de ambos súper poderes para ganar hegemonía a nivel mundial,  pero no es necesario,  hoy todos sabemos quiénes conquistaron el pódium de súper poder y con esto el de policía global.

 

Nadie a quien no le convenga el ultra capitalismo criollo,  entiende muy bien cómo, cuándo o donde , este saqueo brutal puede terminar, ni los otros tampoco.  Las redes del poder blando norteamericano han sido copiadas por los que sostienen el poder económico en nuestro país. Neutralizan cada uno de elegidos por la urgencia de revisar profundamente el marco jurídico que los deja a merced de los farsantes y descarados estafadores de cuello y corbata, que en nombre de la libertad de un mercado que los marca, le hunde en la falta de libertad de salario, de consumo y en la desesperación del endeudamiento y la inequidad de oportunidades.

 

Es por eso que PERIODICAMENTE algún individuo dejara caer una insensatez que promueva el debate que distrae, que confronta, que - izquierdiza’ o derechiza’-  la opinión personal.  Una verdadera cortina de humo destinada a sosegar la inquietud que despiertan los cabros porfiados del movimiento estudiantil. Curiosamente en este contexto,  gente cínica, radical,  insensata, disparatada, imprudente, o sencillamente estúpida,  resultan populares y alimentan la indiferencia, la indolencia y la polarización. Una atmósfera ideal para blindar el único verdadero debate, el por una constitución profesional, democrática, imparcial y legitima.

 

Que comunismo, socialismo o capitalismo. Esto nuestro no es chicha ni limona'. Nada, absolutamente nada de serio tiene la inyección de odio a un comunismo que en realidad no existe,  sin decir ni una palabra del comunismo chino, ni tampoco,  explicar este capitalismo criollo sin los beneficios que se pueden observar en los colegios públicos o los salarios de un norteamericano o de una Inglésa.  Entonces nos bombardean con un chauvinismo solo comparable con el Nazi.  "El mundo entero se está cayendo a pedazos y Chile crece al tanto por ciento". ( lo que en rigor es menor que el de Perú o el Ecuador ). Últimamente exploto en los rostros tostados y sonrientes de los lectores de noticiarios, un ingreso per cápita para el chileno de 20.000 dólares anuales, sin aclarar por un instante que este ingreso seria si la riqueza esquilmada al fisco se reparte.

Gobernar con estadismo lo transformaron en estatismo. La juventud en generar tiene dificultad para entender que el desprestigio selectivo que no incluye empleados fiscales en Carabineros y las Fuerzas Armadas, afecta profundamente sus oportunidades en la vida. El debate económico que surge indispensable dada la escandalosa permanente explotación de sus necesidades de consumo, tienen invariable una estéril respuesta política, donde abunda la manipulación ESTADISTICA y las insólitas comparaciones con amenazas comunistas. Una montaña desinformativa que hace ocioso gobernar y en cambio obsesivo parecerlo.

Los aliancistas y su poder blando o comunicacional, han vendido con tanto éxito su modelo, que para escapar de la ciega confrontación ideológica que contamina el raciocinio en la actualidad, sea más oportuno pelear por el precio,  que sacudirse por completo del bien montado monasterio del lucro y la improbidad fiscal.

 

 

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