Papá (Peter Arens): ¿Sabes? Tienes piezas que son muy hermosas. ¿Por qué no conservaste mi nombre?
Ann (Isabelle Huppert): Porque te fuiste.
Papá: Soy así. Huí.
Ann: Yo también huí.
Papá: La música permite mordisquear un poco por todas partes. Incluso comer bien. Siempre hay un funeral, una boda. Yo mato el tiempo. Lleno el espacio. Pero tú haces música.
Ann: No es verdad.
Papá: Es verdad…Pero no importa. Los músicos como tú y como yo mendigan en cuclillas en cualquier puente de la tierra. En mi vida se trata sólo de llenar las horas con trabajo minucioso que me mantiene a flote más o menos. Y cuando digo “horas”, fanfarroneo. Es de media hora en media hora como ataco el tiempo.
Ann: Entonces soy verdaderamente tu hija.
Papá: Serás mi hija aun estando tan sola como yo he estado siempre.
Ann: ¿Qué te hace pensar eso? ¿Qué sabes de mí?
Papá: No grites. Lo odio. Tu madre gritaba.
Ann: ¡Grito si quiero! Podrías haberte quedado, dar señales de vida como todo el mundo. Podrías haber llamado a mamá, enviar una postal por Navidad. O a Rosh Hashana.
Papá: ¿Te acuerdas de Rosh Hashana?
Ann: Podrías haberte comportado como la gente normal.
Papá: Lo que dices no es verdad. Nunca he conocido a gente normal, hija mía.
Ann: Muy fácil llamarme hija sin haberme visto nunca.
Papá: No hay existencias normales.
Ann: Lo oí hace tiempo.
Papá: Hija mía, todavía te quedan cosas por oír. A los verdaderos muertos los traicioné cuando me casé con tu madre. No fue culpa suya. Ella gritaba, tú gritabas, todo el mundo me gritaba. Soy demasiado músico y además soy judío. No soporto los gritos. Todavía tienes cosas que oír, hija mía. No hay nadie para mí. Tu madre, tú y tu hermano pequeño no podían llenar este vacío. Estaban…Demasiado vivos. No era un bebé o una niña, un caudal de lágrimas católicas o una buena cocinera lo que necesitaba. ¿Sabes? Nunca pude sobrevivir a tu nacimiento o a la muerte de tu hermano.
Ann: Cállate, papá. Creo que me haces daño.
Papá: Te admiro. Compro lo que haces. Admiro sobre todo el segundo disco que grabaste.
Ann: Podrías habérbemelo dicho.
Papá: ¡No!
Ann: Deja de hablar. Me harás llorar mucho.
Tras descubrir la infidelidad de su marido, Ann (Isabelle Huppert, “
Drama escrito (junto a Julien Boivent) y dirigido por Benoit Jacquot, basada en la novela del mismo nombre escrita por Pascal Quignard. Buena.