"Yo no sirvo para ser número dos. Soy
número uno o no soy nada", dijo Moyano en la UP y recordó que ejerció cargos
políticos "como diputado bonaerense", pero reconoció que no le
gustaba."No me gustaban los debates, estaba esperando que terminara mi
mandato, pero un cargo ejecutivo es distinto. Por ahora no se me ha despertado
el interés, pero quién sabe qué puede pasar el día de mañana"
Hugo Moyano secretario general de la CGT
"Yo no
sirvo...No me gustan...no se me ha despertado el ... pero quien sabe qué puede
pasar mañana." Desde lo periodístico, no sabemos que pueda
"pasar mañana", sin embargo como analistas, tenemos, cuando menos, la
responsabilidad, de plantear un escenario político a futuro. Pero antes de
llegar a tan complejo tema, primero habría que exponer, el profundo
egocentrismo y ausencia total de vocación de servicio y compromiso social e
institucional, del Secretario de la CGT.
A Moyano según lo expresa, no le preocupa
qué podría esperar o necesitar, un potencial electorado de él. En cambio sabe
que no sirve y o le gusta, tener un rol que no sea de pleno poder y
ejecutivo. Y luego sentencia, que tampoco depende de ese potencial electorado,
que él tenga o no ese rol y esa responsabilidad, sino, de que por ahora" no se
la ha despertado el interés".
En pocas palabras: democracia pura, quizá
la misma que hoy reina en los gremios y sindicatos, que dependen de
la CGT. Pero curiosamente, luego de haber afirmado también, que él "no
está para ser número 2 ", de lo cual podemos deducir que hoy en lo
sindical es el 1 , lo cual también implica un gran verticalismo, así mismo, no
se hace cargo,y tampoco la justicia lo involucra, en todas las causas
judiciales que ocurrieron por debajo de su conducción. (siendo el 1 y muy
verticalista)
Luego del discurso de la Presidenta en
José C Paz, el cual analizamos en la columna anterior, todo lo que ocurrió-con
esto no afirmo que el Poder Ejecutivo lo haya ordenado- fue malo para Moyano.
Hubo de parte de Cristina Kirchner un segundo discurso, en el que afirmó
conceptos del anterior, y tomó varias medidas menores, que van en sentido
opuesto a los deseos de Moyano. Ahora La Cámpora apoya a Daniel Scioli, sin
duda el menos a la izquierda y menos progresista del armado político- al
menos a ojos de los chicos de La Cámpora- lo cual demuestra, el
profesionalismo político y el abandono de la ideología que hizo la agrupación.
Pero esta nueva actitud, no fue por nada, en realidad fue la reacción, a la
acción del Camionero de expresar su apoyo a Sergio Massa.
Para el caso, realmente ni uno, ni otro
apoyo, es demasiado significativo, ya que se trata de alianzas temporales y de
conveniencia. El Kirchnerismo con su agrupación militante, hoy se
acerca a Scioli para enfrentar a Moyano, aprovechando que muchos
Caciques del Conurbano, también quieren a Moyano -y Covellia- lejos de sus
municipios, por lo menos los que todavía no fueron sometidos a la presión de
los Camioneros. No es la primera vez,ni la primera alianza conveniente, hasta
hace poco, Moyano fue una de las piezas, más determinantes del gobierno en
contra de Clarín tomando plantas de los diarios y agravando problemas
laborales -que por otra parte, la empresa realmente tiene- Y antes de Moyano,
fue Magnetto, quién paradójicamente desde el multimedios, fue su
artillero comunicacional, para sacar a Duahalde de la competencia política
y hasta de la política.
Parece que nada dura en nuestro país, ni
siquiera las alianzas corporativas, poco institucionales y menos todavía,
democráticas. La historia no tiene fin, Duahalde también antes, le dio un
buen empujón-hacía la caída- al insolvente armado político de la Alianza de De
la Rua y luego del crac, de sus promesas vanas cuando fue Presidente, y de la
represión que costó la vida de Contesqui y Santillán, en las elecciones
de 2003, Moyano no apoyó a Kirchner, si no a Rodriguéz Saá. Todo vuelve,
dicen.
Lo que no va a volver, es, el sólido
armado político y de poder- con rotación incluida- que representaron Néstor
Kirchner y Cristina Fernádez. Por más que se esfuerzan desde la Militancia y
desde los grupos intelectuales y comunicacionales. Aunque pongan la caricatura
del ex presidente dentro del entrañable "Eternauta". aún si el
"Candombe Nunca Menos" sonara en cada plaza, en cada casa y el
cada oído. Un mito - forzado o no- no puede ser fórmula presidencial, no
puede ser candidato y menos aún asumir el poder.
Qué el Kirchnerismo se perpetúe,
sea el sector más importante del Peronismo y quizá hasta lo reemplace, depende:
primero que la Presidenta vaya por su reelección y luego, que el vice
presidente de la fórmula, sea del mismo armado político. El Kirchnerismo quiere
caminar, esos cuatro años de cuerda floja, hasta 2015, esperando que alguno de
los chicos de La Cámpora haya crecido y se haya posicionado. Pero no quiere
pagar ahora, el precio a sus grupos aliados-políticos, sindicales y sociales- con semejante cargo. Sin embargo, mientras tanto,saben que el poder corporativo,
les va a dar también poder económico y por ende político. Por eso, aunque parece
que detestan a las corporaciones, en realidad las quieren -para ellos- a
los que destestan y persiguen, es a quienes la dirigen.
Por eso cabe preguntarse ¿porqué esta vez,
un cargo como el de Vice, tan insignificante, de poca trascendencia a lo
largo de la historia y que -Cobos lo demuestra- no determina nada, al menos si
se tiene mayoría en el Senado, cobró tanta importancia en estas elecciones?
Quizá Moyano en el fondo lo perciba,
aunque diga que él no sirve para ser el 2. Pero la que lo demuestra sin filtro,
en cada aparición pública, es la misma presidenta. Está claro que su
discurso de La Rioja, donde se volvió a quebrar de un modo altamente emotivo,
cualquiera en su lugar, hubiera creado una gran distracción, para que el
título del día, no este relacionado con la alianza que tienen allí con
Menem .
Sin embargo lo de la Presidenta fue
sincero-al menos así lo sentí, cuando recordó "el locro y las empanadas"- y eso
demuestra, que realmente es lo de menos, si Cristina Kirchner decide ir por la
reelección- que no lo hizo todavía- Lo importante a saber es, si se presenta,
gana las elecciones y asume ¿cuánto tiempo de esos cuatro años podrá gobernar?