Semejante desfachatez es insoportable.
Pedir
al ciudadano español “que espere un poquito” para que se genere empleo es tan
indecente como las bocas de las que salen estas palabras.
De
promesas incumplidas tiene el presidente Mariano Rajoy un currículum
insuperable. Pero lo más hiriente es que una vez incumplidas se permita el
lujazo de pedir al ciudadano que “esas cosas de la economía” no van todo lo
rápido que sería deseable.
Pero
es que este hombre además de su aspirante a "santa", la ministra de
Empleo Fátima Báñez, NO QUIEREN SABER -porque no me puedo creer que no lo sepan-
que la gente NO PUEDE ESPERAR. Durante los meses o años que sean necesarios
para vayamos por esa “senda de la recuperación” (cada vez aborrezco más el
sucio uso que se da a la riqueza del idioma castellano) la gente tiene que
comer. No es una frase hecha. Es que comemos. Tres veces al día si es posible.
A ello aspiran incluso hasta los más de seis millones de parados que han
consumido la serenidad que todavía muchos conservaban como reserva a pesar de
todos los pesares.
Dejen
de insultarnos con su asquerosa búsqueda de expresiones, de dobleces del
lenguaje que no engañan a estómagos vacíos y carteras sin posibilidades de
llegar a final de mes.
Cállense
ya. De una vez. Viven en un mundo irreal flotando en la mayoría absoluta que
les ha catapultado hasta lo más alto de las posibles estupideces mentales.
Dejen
sus mentiras de quinielas vacías con hipótesis sobre el final de esta crisis.
Estamos mareados, desquiciados ya de sus memeces sobre las “aventuras” en el
extranjero que muchos han buscado por necesidad. Las decisiones vitales de una
persona a lo largo de su vida son como una soga que aprieta cuando no se basan
en la voluntad propia, sino en la más absoluta de las necesidades.
Pero
ustedes no saben lo que significa esta palabra. La de un diccionario que tanto
maltratan, casi tanto como a nuestros oídos y vísceras que cada día se
revuelven con ganas de vómito cuando encendemos la radio para escuchar los
primeros titulares del día con nuevas corruptelas.
No
estamos cansados. Estamos al límite. Algunos lo han traspasado. No esperamos ni
esperaremos. Muchos no pueden. La cola del paro se está quedando vacía para
irse a la de Cáritas y a las de los contenedores donde cada días más personas
se inclinan buscando restos.
Restos
de la basura que ustedes, los del gobierno, simbolizan más que nada en estos
tiempos que ya no son tanto de desesperanza como de extrema irritación.
Sacarles
los colores con las hemerotecas es algo bastante escaso en estos días para
hacerles pagar lo que deberían, en un mundo donde ustedes giran la cabeza
obviando el gesto de agresividad que cada día se pasea más por la calle.
Esa
que ya no les votará más en las urnas. Pero ése, será un mal menor. Midan las
consecuencias de sus actos, de sus palabras porque nos están obligando a
taparnos los oídos -como hacen ustedes con nosotros-, para no tener que
soportar sus insolentes mamandurrias.
Cada
protesta será cada día más alta, más contundente y no podremos cumplir la
promesa -como el presidente Rajoy- que hicimos muchos un día de mantener la
calma. Como bien dice el gobierno.. “no nos queda más remedio” que hacer lo que
tenemos que hacer.
La
palabra protesta se quedará corta para definir la respuesta que se están
ganando a pulso. Nuestros tiempos de espera y los suyos son de planetas
distintos.