Me informo por la prensa del embarazo de Camila Vallejo, dirigente juvenil. De verdad, la felicito. sin duda hubiese deseado para ella un matrimonio formal
para embarcarse en esta aventura de gestar vida pero bueno, con su pololo lo
quisieron así y lo respeto.
Más de un 50% de
los niños chilenos nacen fuera del marco de un matrimonio, lo que aventura una
cierta incertidumbre. Me imagino que el caso de Camila será diferente y formará
una familia con su pololo con todas las de la ley. Su hijo lo merece.
Como sea,
felicidades y bendiciones. La vida es siempre motivo de alegría y un regalo
tanto para los padres como para toda la sociedad. Tanto más en estos lustros,
en que la tasa de natalidad ha caído y necesitamos más gente para poblar
nuestro hermoso país.
Esta noticia
lleva a otra íntimamente ligada con los embarazos y que ha saltado en la
vorágine de las propuestas presidenciales. La eventual posibilidad de
introducir el aborto terapéutico en nuestra legislación. Se enarbola una serie
de razones, resumibles en tres: Embarazo que suponga peligro para la vida de la
madre, casos de malformación e inviabilidad y embarazo producto de violación.
Con respecto a lo primero, peligro para la vida de la madre, no hay tal. De
hecho, los adelantos médicos prácticamente excluyen cualquier posibilidad de
que la vida materna corra riesgo por ello. Gracias a al esfuerzo de científicos
y médicos, los adelantos en esta materia llevan a descartar esa eventualidad y la
pseudo necesidad de elegir entre la vida de uno u otro.
Ante la posibilidad
de un hijo que venga con malformación, la verdad, considero que abortarlo no
solo es un crimen, sino un crimen
cobarde ¿Quiénes somos nosotros para determinar quien nace o no? Los regímenes
dictatoriales siempre eliminaron a los más débiles y enfermos: síndrome de
down, parálisis, niños con problemas cardíacos o de otro orden, todos detectables
ya en el útero materno. Cruel, inhumano, racista. Es una especie de “selección”
que habla solo de mezquindad y crueldad. Nos hace más humanos asumir al débil,
enfermo, imperfecto. Todos tenemos derecho a vivir. Y la sociedad en su
conjunto debe asumirlas.
¿Y la
eventualidad de un embarazo producto de una violación? No se cura un crimen con
otro crimen. Si ya la violación es un crimen atroz, éste resulta más
traumatizante aún al sumarle uno más ¿Qué aconsejaría yo? Tener al niño. Y, de
resultar imposible aceptarlo producto del rechazo, darlo en adopción. Son miles
los matrimonios sin hijos que lo acogerían con gusto.
Apelo al amor a
la vida, abundante entre los chilenos. Y nuevas felicidades a Camila y a todas
quienes estén esperando familia. Es una gran cosa para un país que debería querer
más a sus hijos y aguardarlos con alegría.
Hugo Tagle
Tw: @hugotagle