El robo de cable de cobre ha dejado de ser noticia. Hace dos
años comenzó a surgir esta modalidad depillaje de manera anecdótica. Transcurrido ese
tiempo, el cobre ha llegado a convertirse en el botín que persiguen redes
organizadas. Lo mismo ocurría en el pasado reciente con otro “producto” como es
elgasoil.
Pero, o es que sólo
ocurre donde yo vivo, Algeciras,
en la comarca del Campo de
Gibraltar, de la provincia de
Cádiz, perteneciente a Andalucía o es un hecho generalizado a nivel nacional. ¿No es cada vez más habitual que
veamos noticias donde los cacos ahora se llevan de TODO?.
Y digo de todo porque
tengo ejemplos concretos. Al menos de la zona donde vivo. Eso lo quiero
recalcar. No vaya a ser que al final, este punto de la geografía española sea
peculiar hasta para eso:
1.
Esta misma semana varios
individuos fueronpillados con la manos en la masa desmontando los surtidores
de gasolina de una estación de servicio que estaba endesuso, en Tahivilla,
una pequeña pedanía de la localidad de Tarifa.
2.
A principios de semana la
policía local de la localidad de Los
Barrios encontraba a otros
dos llevando en su vehículo 250
kilogramos de piñas de los
montes públicos de este término municipal. Hay que decir que este tipo de robos
han sido frecuentes toda la vida, pero la proporción que está adquiriendo la
cuestión ha llamado la atención de las autoridades locales, que han recordado –
para quien no lo sepa o no lo quiera saber -, que existe una normativa de la
administración para regular la recolección de piñones en los montes de
titularidad pública.
3.
En los últimos meses se ha
localizado a personas que se llevaban las arquetas de los servicios públicos de agua y
luz.
4.
Los robos en domicilios de distinta índole, con botines de
lo más variados: desde dinero hasta artículos a veces de no tanto valor
económico, están aumentando de manera considerable.
5. Otro tipo de robos
que están preocupando a lascomunidades agrícolas en esta zona. En localidades como
Castellar, Jimena y San Roque se han producido numerosos destrozos de infraestructuras en fincas agrícolas donde
fundamentalmente se cultivan cítricos.Y ése es el problema que preocupa a los
agricultores: que para llevarse no tanto naranjas como maquinaria, rompen todo
lo que encuentran a su paso.
Este podría ser un
listado “por encima” de lo que últimamente nos estamos encontrando en las
redacciones de los medios de comunicación locales de esta comarca
campogibraltareña en la provincia de Cádiz.
Hecha la enumeración
vuelvo a la pregunta que se convierte en el título de este artículo. ¿Nos van a confirmar de una
vez por todas las autoridades políticas de la zona que los robos están
aumentando?.
¿Nos van a decir – con
cifras sería un detalle y todo un acierto – que la crisis podría estar en el origen
de todo esto? No es que podría. Es que todo ha comenzado por este camino.
Independientemente de que los autores de estos “pequeños robos” tengan
“afición” por estas actividades ¿no es cierto que el ciudadano en la calle comienza a
comentar que existe cierto temor por este incremento?. Porque no es sólo es
el robo, es la actitud del delincuente que puede encontrarse a alguien que no
quiera que le roben. Lógico.
Ningún representante
político competente en materia de seguridad va a confirmar “rumores” o un
sentimiento que se está haciendo cada vez más fuerte entre el ciudadano de a
pie.
Pero para eso, hay que “estar en la calle”. Quienes están allí son los propios
agentes de la autoridad. Una vez más los curritos de la seguridad, que son los
que se la juegan a diario con ladrones de “medio y poco” pelo, pero los
periodistas ¿para qué les vamos a preguntar a ellos si no pueden confirmar esta
realidad con cifras y menos con un micrófono delante?. Ellos no pueden, no
deben hacerlo. Sí. Pero eso deben hacerlo quienes tienen las espaldas para
aguantar la responsabilidad que es suya.
Y por eso, en la calle,
mientras tanto, los periodistas, los del montón, los que todo el día estamos
sondeando lo que ocurre en cada rincón, en el barrio, en la ciudad, entre sus
gentes...sólo podemos “apuntarlo”, hacer llegar a los representantes políticos
de turno, el mensaje de que “nos estamos enterando”. Aunque no nos lo
cuenten.
No nos cuentan ni los
delitos más graves que se están moviendo al vaivén de la corrupción que mancha
España estos días, así que debe ser una utopía pensar que se vayan a molestar
en contestar a la prensa y al ciudadano sobre estas “nimiedades”.