Cuentan como "bultos"
Política Internacional | 01/11/2012

¿Qué está pasando en Marruecos? Desde el pasado fin de semana una caravana de pequeñas barquitas de plástico se empeña en seguir llegando a las costas deTarifa, en el Campo de Gibraltar , comarca de la provincia de Cádiz.

El grosor de los grupos no puede compararse, ni mucho menos, con aquellas tremendas pateras que hace más de diez años llegaban a la zona, con tripulaciones que podían reunir hasta sesenta personas.

Pero algo ocurre al otro lado del Estrecho, porque las reducidas “toy”, que por aquí conocemos como embarcaciones de juguete, eran hace hasta muy poco un hecho excepcional.

Y desde el pasado sábado, han sido casi veinte. Y lo más increíble es que estos días la metereología en el Estrecho era algo más que desagradable como para que una minibarca se aventurase a realizar semejante trayecto. Pero lo más tremendo es que hasta un bebé de seis meses llegó a bordo de una ellas.

Y lo más triste: pasados los años, volvemos a hacer “recuento”. A los periodistas nos queda la odiosa tarea de contarlos para hacer nuestras crónicas: tantos “bultos”, tantas personas. 

Los inmigrantes esperan en el puerto de Tarifa, intentando recuperar el calor con ropa seca y mantas a su furgón policial.

 

Con mantas de igual color que los voluntarios de la cruz roja: hombres y mujeres anónimos que hacen una labor que merece más de un reportaje.

Si a este gobierno le parecemos números los del mundo “civilizado” - la prueba está en cómo sumamos según nos puedan recortar – imagínense qué puede suponer para estos ejecutores de listas de cifras, estos “bultos”. Eso mismo, bultos que después se cuentan para hacer los malditos balances de aquellos que intentaron cruzar el Estrecho. Y cuando miras a sus ojos en el puerto al que son trasladados desde diferentes puntos de las catorce millas del Estrecho, a veces resulta imposible mantener su mirada, aunque por regla general la evitan. Sobre todo los inmigrantes de origen subsahariano. Si pudiéramos seguir mirándolos, comprobaríamos en nuestras carnes que son las mismas personas que nosotros. Una obviedad que hay que repetir de vez en cuando porque se olvida. Bueno, seguro que no tenemos comparación con ellos. Ninguno de nosotros tendríamos valor para hacer lo que hacen. El vértigo se siente en el estómago cuando miras desde Tarifa hacia el horizonte y sólo ves agua. Al menos, los días como estos últimos, en los que las nubes y la lluvia no te dejan mantener abiertos los ojos.

¿DÓNDE ESTÁN?

Cada vez que el periodista pregunta cúal es su destino, comienzan a evadirse las respuestas. Normalmente se trasladan a los CÍE, los Centros de Internamiento de Extranjeros (hay uno oficial en Algeciras y otro en Tarifa que oficialmente no lo es, pero que funciona como tal, y las instalaciones son...para conocerlas. En la Isla de Las Palomas).

Esas instalaciones, para las que tantos colectivos llevan pidiendo desde hace años, su cierre, porque tras sus paredes se desconocen sus secretos. Es un auténticoTABÚ INFORMATIVO.

Lo mismo que los motivos de estas numerosas llegadas. A la pregunta de ¿qué está ocurriendo en Marruecos?, la respuesta es la misma: mutismo absoluto. Tan sólo fuera de micrófono lo dicen: "Marruecos ha vuelto a abrir el grifo". Es un país que sabe pedir y exigir como ninguno a Europa. Sin levantarle la voz, pero con hechos. 

No es la primera vez que "relaja" sus fronteras. ¿Lo está haciendo ahora, para qué?. Bueno, esas preguntas habrá que hacérselas al gran gobierno que nos rige desde los despachos de Madrid, con el riesgo de la regañina que recibe un niño insolente. Pero atención, porque a esta pregunta no contesta ni éste, ni ningún otro anterior. 

Al parecer, los periodistas no estamos para preguntar sobre cosas "feas".

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