De la abolición de los libros de texto
Cultura | 19/10/2012
Yo voy un paso más adelante para provocar el debate: ¿son necesarios los libros de texto? Son caros, la mayoría de las veces poco vistosos, aburridos de leer, no siempre rigurosos en cuanto a ciencia se refiere, etc. Las dos patatas de la Química de Secundaria son la formulación química y los famosos modelos atómicos: ¿os acordáis del pastel de pasas de Bohr, el modelo "cosmológico" de Rutherford, y las ecuaciones tremendas de Schrödinger? Un rollo, ¿eh?
No necesariamente. Acabo de leer un maravilloso libro Antes de Hiroshima. De Marie Curie a la bomba atómica de Diana Preston, que cuenta exactamente lo mismo que aprendimos en el instituto, ¡y mucho más! Nos cuenta lo que podría ser un temario para Ciencias del Mundo Contemporáneo (CMC) sobre historia de la ciencia porque empieza tratando a los científicos como personas normales, apasionadas por la investigación, los comienzos de la era atómica, la discriminación por motivos de raza y mujer, la moralidad de la ciencia: ¿debemos o no construir una bomba atómica?, la guerra, los países.
¿Por qué los libros de texto no podrían ser tan amenos como una novela? En esta se explican los modelos atómicos con esquemas y diagramas incluidos. Solo harían falta los problemas de configuración electrónica y listo. Con este libro se pueden tratar todos los temas básicos de la Química que se enseña en esos cursos, y mucho más: se aprende cultura, historia, e incluso ética profesional. Uno puede asomarse a la conciencia individual de genios como Oppenheimer, Bohr, Heisenberg, Rotblat, y muchos más. Quizá soy demasiado idealista pero me parece que no vamos a cambiar el mundo a base de huelgas, sino mejorando la educación y la enseñanza: planteando grandes retos que requieran de grandes decisiones.
Por lo demás, me ha sorprendido como sabiendo más o menos qué iba a pasar y cuál era el final de la historia, ha sido como ver una peli de intriga y suspense: espionaje, planes de sabotaje, ..., ¡buenísimo! Os dejo con la reflexión final del libro:
"La historia, incluso la historia de la ciencia, trata esencialmente sobre las personas: cómo pensaban, cómo pusieron en práctica sus ideas y cómo se relacionaban con su entorno inmediato, así como con la sociedad y con el orden mundial. Todos los que participaron en esta historia (...) poseían la capacidad de actuar de forma individual. Al pensar en la historia, pero por encima de todo en el futuro, no deberíamos despersonalizar las situaciones, sino recordar nuestra responsabilidad individual y las consecuencias para los demás."