En casa del herrero, "pájaro" de palo
Ciencias de la Tierra | 22/09/2012
Leo el reportaje "Pájaros que levantan pueblos" publicado en "El País" el 20 de Septiembre, elaborado por JAVIER GARCÍA PEDRAZ y me reafirmo en la convicción de que en España, salvo excepcionales, el turismo ornitológico está desaprovechado. Lo digo, teniendo en cuenta el lugar en el que vivo junto al Estrecho de Gibraltar. 
El reportaje comienza contando la historia de MARTIN KELSEY, doctor en Ornitología por la Universidad de Oxford que después de recorrer Africa y América estudiando aves, decide quedarse en Trujillo, Cáceres, provincia en la que "en menos de sesenta kilómetros hay muchos ecosistemas diferentes con distintos pájaros", donde en invierno puede verse "el espectáculo de las grullas que vienen de Escandinavia".
En Andalucía, hay fundaciones como MIGRES, colectivos ecologistas, especializados en ornitología o de distinto signo que llevan estudiando años la migración de aves que pasan por el Estrecho o que deciden quedarse a vivir en la zona del Campo de Gibraltar, dentro de la provincia de Cádiz.

Los esfuerzos de muchos de ellos no han conseguido que sean los propios ciudadanos de la zona, de Andalucía o del resto de España los que se acerquen al Estrecho para contemplar y disfrutar las maravillas que nos ofrece la ornitología, cuando el material propiamente dicho, es una riqueza natural que no pasa desapercibido por el resto de países europeos.
 Una vez más, son gentes venidas de otros lugares los que nos muestran el potencial que en esta materia tienen nuestros lugares más cercanos.
He conocido por mi profesión a personas que se cargan su mochila cada verano o fuera de esta estación, para acercarse desde miles de kilómetros de distancia, hasta el Campo de Gibraltar como voluntarios para flipar con la migración de aves en el Estrecho. Y siempre es así . Y siempre me pregunto ¿qué ocurre? ¿por qué siempre en casa del herrero nos encontramos cuchillo de palo?, ¿por qué no apreciamos lo que tenemos en la medida de la importancia que tiene?.
No es un reproche, pero sí una pregunta al aire, por ese que sobrevuelan millones de aves, para la que no encuentro una respuesta adecuada.
Pero es que puede haber razones claras que justifiquen que aquí, con nuestras propias bellezas, no nos quedemos boquiabiertos. Tal y como refleja el reportaje en "El País", está claro que la tradición en otros países europeos en ornitología nos sitúa a años luz de ellos. Y otra cuestión realmente importante y que claramente nos diferencia por desgracia: el sistema educativo no está preparado o no quiere, o no puede, ofrecer el acercamiento que en Europa existe entre las aulas y la naturaleza. 
En el artículo viene a confirmar que hay pueblos en España que ofrecieron su materia prima natural, su migración de aves, sus ecosistemas particulares y tan sumamente variados y ricos y consiguieron que volvieran a resurgir. Porque el turismo ornitológico, además de un placer que muchos se pierden es una auténtica baza económica que explotada de manera sostenible podría sorprender a muchos, entre ellos, los gestores políticos, que no confían en este yacimiento de empleo o que lo desconocen en profundidad. Me gusta el final de Javier García Pedraz para cerrar su artículo: BASTABA CON MIRAR AL CIELO.

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