Colectivos sociales que ponen lo que no tienen
Ciudadanía | 17/09/2012
Los impagos o atrasos de las subvenciones prometidas y concedidas están haciendo de la vida personal de muchos responsables de colectivos sociales todo un calvario.
Habrá mil ejemplos. No es desgraciadamente un tema nuevo.
Pero hay uno concreto que conozco: las coordinadoras antidroga que llevan trabajando años en la comarca del Campo de Gibraltar, en la provincia de Cádiz, están sufriendo hasta el límite, la desverguenza de las administraciones, que después de prometer dinero con el que estos colectivos trabajan (en prevención de drogas, atención a extoxicómanos, a familiares de este entorno), tienen en la crisis, la excusa ideal para demorarse en los pagos.
Estas coordinadoras se integran en la federación ALTERNATIVAS, donde se ejecutaron todos sus programas con fines sociales del año 2011, después de que la Junta de Andalucía, la administración central u otras instituciones del ámbito local, firmaran sus correspondientes convenios. A día de hoy, los responsables de estas coordinadoras, algunos miembros de sus juntas directivas - que hacen este trabajo por amor al arte -, reciben llamadas del banco reclamando el dinero que pidieron a crédito para ejecutar dichos programas.
O sea, que han puesto en una entidad bancaria, su patrimonio personal para avalar estos trabajos sociales y ahora, el sopapo es para ellos.
En mi tierra, esto se explica con un refrán o un dicho nada elegante que no voy a colocar en palabras, pero que es tan gráfico que define perfectamente esta situación tan lamentable que se extiende como la pólvora entre multitud de colectivos sociales y ONGs de toda España. No sé si con semejante gravedad, pero puedo asegurar que en el Campo de Gibraltar en concreto y en la provincia de Cádiz -donde las coordinadoras antidroga tienen por desgracia mucho trabajo -, en general, esta injusta situación es el pan de todos los días.
Y está claro, que de momento, sólo SE LO ESTÁN COMIENDO particulares. Personas que han dado no sólo su dinero, sino la cara por los beneficiarios de los programas que desarrollan así como por los trabajadores que fueron contratados para llevar a fin esta labor. De hecho, ya hay coordinadoras en el Campo de Gibraltar que no tienen ningún tipo de actividad por este motivo.
Pero como no es nada nuevo, una vez más, no es noticia. Al menos para el periodismo de los grandes titulares, aunque la vida y la REALIDAD, está hecha de cada rincón y de cada persona, aunque en estos malditos tiempos de esta crisis que no hemos generado la gran mayoría, no seamos nada más que cifras para las grandes encuestas. Cifras a las que por cierto, no se hace ni caso.