¿Qué tienen en común Patricio Herman, Franco Parisi,
Marco Enríquez Ominami, Iván Fuentes, Jorge Bustos?
Son personas que, en diferentes regiones
de Chile, levantan una opción alternativa e independiente del esquema binominal
imperante. Expresión de una nueva política emergente, son personas que sin
pertenecer ni a la Alianza ni a la Concertación están planteando alternativas,
tanto a nivel de espacios locales como a nivel de refundación republicana.
Patricio Herman, Presidente de la Fundación Defendamos la Ciudad,
levantando una candidatura a la Alcaldía de Santiago, con un historial de
denuncias a la colusión de políticos con el poder inmobiliario para apoderarse
de áreas verdes de Santiago; Franco Parisi con una propuesta
académica sólida representando una alternativa para corregir el modelo,
terminar con la concentración de la riqueza, denunciando los abusos del sistema
financiero y previsional; MEO, cruzando una etapa menos mediática,
organizando un nuevo Partido Progresista que busca consolidar una propuesta de
cambio constitucional que sustituya el capitalismo salvaje; Iván
Fuentes líder social de Aysén, representa un movimiento ciudadano
exitoso, que ha obtenido para la comunidad aysenina concesiones del poder
central;Jorge Bustos, dirigente portuario de Valparaíso surge de los
grupos ciudadanos que han defendido Valparaíso de la invasiva acción de
inmobiliarias ligadas a la Concertación, que presenta una opción ciudadana
alternativa frente a la éticamente inaceptable postulación de un ex Alcalde
porteño que dejó secuelas en las finanzas municipales de Valparaíso.
Estos nuevos nombres son una señal de un
movimiento cívico que crece y se extiende en el preámbulo de las elecciones
municipales. Son caras nuevas que se levantan y que parecen demostrar una
tendencia promisoria: el rescate de la política del manejo pragmático que han
hecho del poder los partidos tradicionales, con malas prácticas, clientelismo y
populismo, que son repudiados por la comunidad nacional por no ser confiables.
Los acontecimientos políticos de estos
últimos días han sido el gallito de RN y parte de los parlamentarios de la
Concertación con Hacienda por el sueldo mínimo. Enseguida se vivió la votación
del informe de Comisión sobre el lucro en las universidades. Ambos episodios
demostraron una pérdida de recursos sin sentido. El manejo concentrado del
poder en la Presidencia de la República y las discusiones bizantinas de un
Parlamento que cuenta con mínimas atribuciones, comprueba que el juego
autocrático en el marco de la Constitución del 80, es amortiguar las tensiones
sociales, dar algunos analgésicos y que todo siga su curso normal, sin
sorpresas.
Pero si se mira la evolución del
movimiento social, se comprueba la ineficacia del sector anarquista que ha sido
hegemónico en el movimiento,
ya que, con su asambleismo difuso, donde no existe una participación
transparente de los actores de una movilización, se ha ido quedando en
consignas genéricas, marchas hasta el desgaste, tolerando cada vez que
esas marchas se las tomen sectores marginales y violentos que sólo buscan robar
y destrozar. Entrampados así en la acción violenta y la respuesta represiva del
Estado tras cada marcha, les cuesta salir de la dinámica de ocupar las calles.
Por esta falta de propuestas el movimiento social pierde tiempo precioso que
podría orientarse a la organización efectiva de una plataforma política que
trabaje como tercer alternativa frente al duopolio que representa el binominal,
proponiendo con seriedad cambios estratégicos dentro de la institucionalidad.
Cabe recordar que son 4 millones de nuevos votantes potenciales los que se
incorporan al sistema electoral y quien tenga ideas y capitalice esa energía
podría dar vuelta la política, caminando luego sin violencia hacia reformas
políticas profundas. Si, por el contrario, se pretende generar una asamblea
constituyente desde la calle, sin negociación política – esencia de la
democracia- se está en un terreno inviable y sin destino, salvo que se quiera
generar un escenario nihilista de demolición institucional.
La inmadurez política y también mucho de
ignorancia cívica, son causas, a mi juicio, de una actitud errática del
movimiento social,que ha dejado en parte a esa
movilización social como una retórica poética o una catarsis visceral y
hedonista, donde te diste el gusto de sacar fuera tu bronca y ahora esperas que
de nuevo se acumule, sentado a la berma de la institucionalidad, sin asumir
compromisos, con desidia y apatía. Hay en esto una suerte de contaminación
social un reflejo de lo que somos como sociedad, con generaciones que se han
formado en la distorsión a la verdad, con muy escasa concreción de resultados.
Hay una gran inoperancia, que no es culpa de los dirigentes, es mera herencia
de una sociedad que vivió 16 años de dictadura y 20 años de relativismo
populista; una juventud que requiere cambiar el modelo, o, al menos, morigerar
las características de capitalismo salvaje y depredador en que hoy se
desenvuelve la sociedad.
Se extraña la falta de profundidad de la
movilización, más allá de ocupar las calles. No han surgido a partir de ese
potencial, campañas masivas que hayan empujado a una acción coordinada,
por ejemplo, de boicot a los hitos emblemáticos del lucro, por su grado
de abusos y corrupción, por malas prácticas metódicas y persistentes.
Se extraña que la dirigencia juvenil no
haga un llamado a acciones efectivas que duelan al sistema. Si se propone terminar con Universidades
mercantiles, que no resisten un chequeo de calidad mínima, que no tienen
profesores de jornada completa, que dictan clases sin contar con
bibliotecas, que nada investigan, que inventan carreras sin destino,
porqué no coordinar un renuncia masiva de alumnos desde esas entidades
exigiendo ser recibidos por otras entidades más serias, para evitar de
una buena vez seguir sosteniendo con las mensualidades de decenas de miles de
alumnos a entidades podridas desde sus cimientos.
Si la premisa es que debe haber sintonía
entre la sociedad civil y los representantes de elección popular, los nexos naturales
del movimiento social debieran darse con esto que se está incubando como
tercera vía, equidistante de la Alianza y la Concertación. Si los nuevos
rostros que van surgiendo son capaces de capitalizar esa energía,
principalmente a través de las redes sociales, podría haber resultados
sorprendentes a partir de las próximas elecciones.
Lo interesante es el compromiso con las
ideas que se proclaman, lo cual significa una madurez, adherir a esa idea y
tener la persistencia necesaria para trabajar por ellas, ejerciendo en
comunidad la fuerza legítima de la soberanía popular, con la práctica constante
de la no violencia activa, lo cual no es sólo salir indignados, tocar
cacerolas, desahogarse y luego seguir en la rutina individualista y despiadada
del sistema.
Periodismo Independiente, Hernán Narbona Véliz, 20 de Julio de 2012.
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