Riquelme se fue de Boca, hay miles que guardan la secreta esperanza, que el 10 haya actuado de un modo emocional y en realidad, este no sea el final. El anuncio lo hizo luego de la derrota en la Copa Libertadores.
Cansado de pelear, con las adversidades de su propia historia en el club, dijo lo que nadie esperaba y seguramente, él tampoco quería decir . Fiel a su honestidad, reunió a la prensa a la salida de los vestuarios y en parte, entrecortada por la emoción, codificada, simplista como es Román, expresó su decisión y su verdad. "Hemos sido superados, hay que felicitar a Corintians... hay que reconocer cuando el rival te supera. He hablado con el presidente del club... le he expresado mi decisión... estoy vacio, no tengo más nada para dar... el compromiso que tengo con este club es muy grande, soy hincha de este club... y no puedo jugar a la mitad acá"...Juan Román Riquelme
Los desencuentros y adversidades para Román, vienen de lejos. Cuando la anterior dirigencia le renovó su contrato, quien era tesorero en ese momento renunció- y saltó a la fama- porque no estaba de acuerdo con el monto pactado. Ese mismo dirigente Daniel Angelici, luego fue elegido el último diciembre, como presidente del club. Hombre difícil para los números - austero dice él- de la escuela del presidente más exitoso de la historia de Boca, Mauricio Macri quien lo respaldó y es el vice de su agrupación. La elección fue compleja, como siempre, pero más que nunca, la política partidaria nacional, se metió en la puja. "Perdió el kirchnerismo " muchos dijeron y el propio Macri negó que haya ganado el macrismo, sino la agrupación a la que pertenecen. "No voy a utilizar políticamente el club...ni las peñas, ni las filiales del interior... no lo hice cuando fui presidente y no lo voy a hacer ahora" me aseguró el Jefe de Gobierno porteño en un reportaje.
Es claro, tener a Riquelme en el equipo, es para técnicos consagrados, ganadores, que no tienen dudas de su trabajo y si no es así, para quienes sean profesionales respetuosos y generosos. Indudablemente, no fue el caso de Falcioni, DT que venía de ser campeón con Banfield justamente en la Bombonera, y enamorado de algunos de los referentes de aquel equipo (hoy descendido) La novela de Erviti fue la primera señal de conflicto, un jugador muy importante para lograr ese campeonato del equipo del sur, que sin embargo en Boca, era uno más. Además de ocupar en parte la región del campo de juego y la tarea de Riquelme,su inclusión en los planes del Técnico hablaba por si misma de un sistema táctico sin enganche ( un 4-4-2). El 10 de Boca no se inquietó, le sobraba seguridad en su juego y lejos de rivalizar incluyó al recién llegado. Lo curioso de esto es que Erviti, un jugador tan mayor como Riquelme y cuyo pase fue por demás conflictivo, le costó a Boca más de U$S 3 millones y el DT tuvo una insistencia llamativa, para alguien de sus características, su edad y la función que iba a cumplir. Cuando se hizo cargo de Boca Falcioni dijo que iba a “armar un equipo alrededor de Riquelme y que jugara para él…” a la segunda fecha de ese campeonato, lo desplazó a Román y ni siquiera lo incluyó en el banco de suplentes. Esta situación duró muy poco, ya que le faltaba el motor y productor del fútbol, por lo tanto muy a su pesar lo devolvió al primer equipo. Pero el DT no abandonaría la guerra fría y apoyado en la figura del otro ídolo y referente Martín Palermo, con el que Riquelme a pesar de jugar a la perfección, nunca se llevó bien en lo personal, lo siguió presionando. Tampoco fue buena idea, ya que el Titán que iba por todos los records, sin Román no le fue bien. Así se acabaron las hostilidades explicitas, le dio la cinta de capitán, el control y el liderazgo del equipo ( que Román nunca había perdido) y comenzó a hablar maravillas de él, aunque no fue del todo creíble.
El desgaste que vivió Román fue brutal aún para un profesional, que está preparado para soportarlo. Y no me refiero al desgaste en lo físico por la acumulación de partidos, si bien está en deuda y este semestre, iba a ser el primero que realizará una pre- temporada completa y correctamente (anteriores tuvo lesiones) En realidad hablo del desgaste emocional, del desgaste en la relación con su entorno dirigencial, de la erosión de su voluntad. Antes lo había vivido Román, en la última vuelta de Alfio Basile como técnico y Carlos Bianchi como Mánager, esta misma dirigencia ( con alguno más), había minado el proyecto. En aquel momento dijo Riquelme “ me sacaron mi técnico” pero en realidad el premio mayor por el que iban, no era Basile, sino Bianchi, que estaba entre ellos(la comisión directiva, los “40 vestidos de negro” como dijo Bianchi en una conferencia) y las finanzas del club en su función de manager. Sacar al Virrey costó la caída de dos técnicos (Basile e Ischía)y luego dos interinos (El Chueco Alvez y Tito Pompey). En ese momento también habló Román con la prensa y las palabras del 10 fueron tan básicas y misteriosas , como elocuentes “… en el club pasan cosas raras…” dijo.
La prensa de los multimedios, que son los que en general tienen micrófono para preguntar, no lo hicieron. Nadie antes preguntó ¿qué cosas raras ves que pasan… qué son cosas raras? Tampoco en la noche de San Pablo y luego de una derrota que casi lo había quebrado emocionalmente a Riquelme lo hicieron. Nadie, ninguno de los privilegiados de la prensa deportiva que llegaron hasta allá, le preguntaron ¿porque si sos hincha de Boca y estás comprometido las 24hs horas como decís, te vas… porqué te sentís vacío y decís no tener nada más para dar, justo en tu club y donde la gente te ama… que es “acá jugar a la mitad”? ¿ Acá? ¿en otro lugar no?Repito ¿qué es, jugar a la mitad?
Tenemos recuerdos del pasado reciente, del Boca de Lavolpe, del Tri-Campeonato que no fue. (Qué casualidad esta vez se había titulado “Triple Corona”). En un reportaje intimo, el Bigotón lo dio a entender, se sacó culpa, no era lógico perder un campeonato, con un equipo que era un Fórmula 1, que le había sacado 8 puntos al segundo y que, con tan solo un empate en las ultimas tres fechas, era el campeón. Sin embargo perdió todos los partidos, incluso el final con Estudiantes, club que en la cabecera de su Barra Brava bajaba cada domingo un telón que decía “Pingüino 2007”. También había recibido un crédito del estado para arreglar su cancha y fue la hinchada amiga del oficialismo, en la campaña presidencial en la provincia de Buenos Aires. Román en esa época no estaba en Boca, pero si Guillermo Barros Schelotto, que no entró hasta el final de ese partido frente al Pincha, su histórico adversario. Aquello del Tri-campeonato, que no hizo lo posible por ganar el equipo de Lavolpe, quedó como una especulación de la prensa.
El Club es grande, pero tiene dificultades como todos los demás. Los dólares son excluyentes en este momento para la institución y las nuevas normativas de restricción de la moneda extranjera, un verdadero problema, aun para un zar del juego y hombre del mundo del dinero como Angelici. Dicen que la necesidad tiene cara de hereje, quizá tanta cara y tan hereje, como para que un equipo, que juntó un pocos hinchas en el obelisco para festejar un campeonato, como Arsenal, haya salido campeón y antes, goleado a Boca en la Bombonera.
Pero tiene al hincha más importante del fútbol argentino.
¿Será eso, lo de jugar a la mitad?
(Hay otros trascendidos y rumores, como siempre, se habla de doping positivo en jugadores y otros arreglos posibles, pero creo que la realidad fue más simple y banal, por eso me inclino por esta versión, que por otra parte, está sostenida por fuentes internas, si bien no quieren ser identificados públicamente)