Eran las 5 .30 pm regresando
de caminar por un rústico sendero de la urbanización en donde yo
vivo. A esa hora en que no sé porque razón los pájaros no cantan y
un silencio mensajero se apodera del ambiente, capté el mensaje de la madre
naturaleza, ágil de mente y cuerpo y en paz conmigo mismo y con todo el mundo.
El sol se despedía de
la tierra y ella me hablo. No podía entender, me dijo, porque la
maltratábamos ya que ella nos acercaba un poquito al cielo, como humanos
falibles no deberíamos pedir más y deberíamos aprovechar lo mucho que ella nos
daba. Sin embargo y contra toda lógica nos destrozábamos con actitudes
irracionales que hacíamos un infierno con nuestro cuerpo-mente y con ella. Era
un lamento de la naturaleza casi hablado, pero fue tan real que me obliga a
contarles ese mensaje, perfumado con el olor de dos árboles del ilan-ilan, que
a esa hora se esmeraban en esparcir su aroma.
Así fue como recibí ese toque
espiritual; no había ruido pero fue tan real que quedé tan
favorablemente impactado que no pude quedar indiferente al casi
tangible aviso de que existe un mundo extrasensorial y que yo
ignorante por nunca buscarlo, estaba perdiendo algo que otros según
lo lees en miles de notas, te lo cuentan y muchos con
sinceridad indiscutible. Había escuchado hablar
muchísimo de ello, pero hasta ahí nomas.
Allí fue
donde decidí conocerlo y me propuse empezar en la
aventura de ese nuevo mundo antes comentado, busqué en internet por google y
encontré de todo, bueno y malo, veraz y dudoso, realista y fantasioso, pero
juzgado por una persona que esta “gateando” por esos
inconmensurables mundos poco importa el veredicto, pero
si tengo que destacar que estoy seguro de haberme iniciado en un mundo que te
sustrae del cotidiano y enfermizo basural informático a que estamos
bombardeados a diario. Por fin una puerta a algo más elevado, más sublime, más
espiritual, a algo que cuando se los cuento siento a diferencia de
otros escritos, una inmensa satisfacción, como regalarle a un amigo algo que
él lo apreciará porque es un regalo espiritual. Un nuevo tema para
escribir diferente, sin dejar lógicamente lo de nuestro diario vivir, que también satisface y te
libera. Salvo mejor opinión.